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© Armando Gallo/Corbis

A Zoe Saldaña el registro del censo se le queda pequeño. No hay casilla que la encaje. “Lo único que me define es que soy hija de mi mamá. Así fui criada y así me siento. Ni morena, ni latina ni ninguno de esas palabras. Hija de mis papis”, asegura tajante y sonriente el mejor retrato de una estrella del siglo XXI.


Auténtica caribeña de padre dominicano y madre boricua nacida en Nueva Jersey hace 32 años y criada en Queens hasta los nueve, cuando tras la muerte de su papá en un accidente, mudó su residencia a Santo Domingo, Saldaña es esa mezcla de gringa e hispana de tez morena imposible de encasillar.

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Zoe Saldaña es la princesa Neytiri en Avatar.
Tras unos comienzos torpes en filmes independientes que nunca iban a ningún lado se cruzó con el boleto ganador de la lotería, al protagonizar la película más taquillera de la historia del cine: Avatar. Neytiri es una creación digital basada en la interpretación de Zaldaña, un trabajo que redefine en Hollywood lo que significa ser actor convirtiéndola en pionera del género. “Se necesitará tiempo pero es inevitable. La tecnología está ahí y los mejores están detrás de ella: Steven Spielberg, David Fincher, Jim Cameron. La captura de movimiento está ahí y el reconocimiento a los actores que trabajan con estás técnicas es sólo cuestión de tiempo”, afirma sin los aspavientos esperados de alguien desdeñada por los Oscar® por haber cambiado su piel a una digital y azul para ese histórico salto.

Saldaña es así. Al mal tiempo, la mejor de las sonrisas. Lo aprendió pronto con la muerte de su padre. “Y de los velorios dominicanos. ¡Ay mami! Si siempre hay una vieja que se está muriendo o los que vienen a comerse el queso o las plañideras. ¡Anda que no me he llevado pescozones con mi hermana por querer tocar el muerto!”, lo recuerda como algo positivo haber sido criada entre el mundo de los McDonald’s y ese “donde el único baño disponible era una letrina”.

Zoe Yadira Zaldaña Nazario como se llama al completo nunca ha abandonado estos dos mundos, orgullosa como nadie de la “ñ” de su apellido pero incapaz de escribirla con su ordenador. “Si es que no soy nada buena con la tecnología”, dice esta actriz igual de ametralladora en inglés o en español aunque se empeña en decir que lo suyo es el “spanglish”.

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Zoe Saldaña aceptando el premio 2010 ‘Face of the Future’ de Max Mara.
Le gusta tener los pies en la tierra; si admiras su belleza, algo ineludible ante esta actriz menuda y curvilínea, el recuerdo de su madre vuelve a la palestra. “A mi madre le hace feliz oír esas cosas de su hija para olvidarse de lo chicote que he sido siempre pero yo prefiero mantener mi ego en tierra y que la gente reconozca mi trabajo antes de reconocer mi cara”, afirma quien en ocasiones es confundida con Thandie Newton. “Y yo, tan feliz”, dice sin una pizca de orgullo.

El que todavía la confundan es motivo de asombro dados los dos papeles que interpretó en 2009 y que retomará en un futuro próximo con sendas segundas partes porque además de la princesa de Na’vi en Avatar, Saldaña es la reina del cine de ciencia ficción gracias a su trabajo como la teniente Uhura en la última adaptación cinematográfica de la popular serie televisiva Star Trek.

“Soy un geek, un nerd, una friki, cómo lo prefieras”, dice buscando la palabra que explique su amor por los comics, la ciencia ficción o esos fenómenos de masas que ella misma acabó interpretando. “¡Qué mejor sueño hecho realidad para alguien que de niña estaba colgada de Spider-Man! Yo quería ser Mary Jane y enamorarme de Peter Parker, o de su amigo ese de hielo. Al menos hasta que Mary Jane se convirtió en la blanducha siempre dispuesta a ser salvada que acabé detestando”, recuerda sonriendo sus amores pasados.

Su amor actual es el empresario y actor Keith Britton, una relación que celosamente guarda en la intimidad aunque al recordarlo le hace sonreir y romper su silencio. “¡Es que llevé tanto sapo a casa!”, se ríe pensando en aquellos novios en su pasado.