• Image about Williams Carmona surrealismo caribeno

Si el Caribe no fuese suficientemente surrealista en sí mismo, Williams Carmona, hijo de este mar exaltado, emerge de entre las aguas con una pintura aún más polifacética, en la que refleja los desaciertos de su vida. Todo permeado por la inspiración de sus amigos y pincelado con la firme mano heredada del hombre que le hizo hombre a su semejanza: su padre adoptivo, el único que conoce, el cantautor Pablo Milanés.

“Soy el éxito de todos mis fracasos”, manifiesta en una frase que será el título de su próximo libro previsto para diciembre. En sus páginas, refleja su visión del mundo, a favor o en contra, no importa. Lo relevante es que siempre deja una huella reflexionada de la realidad que le rodea, muchas veces “esa paz con luto” que sigue a las guerras.
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Se escapó de Cuba en 1988 con 21 años camino de México por mucho que Cuba aún no haya salido de él. Ahora establecido en Puerto Rico, en la Isla del Encanto, “la isla de mi encanto” donde se desarrolla creativamente, viaja a Nueva York, Miami, Los Ángeles donde galerías, museos y coleccionistas atesoran sus obras.

La inspiración de la vida, las motivaciones grandes y pequeñas del alma, constituyen la base de su trabajo, “cuando abro los ojos todas las mañanas y sé que estoy vivo; esa es mi mayor inspiración”.
Su huida de Cuba fue el primer paso hacía la vida: “Cuando sales empiezas a vivir; allí sólo sobrevives”, afirma un artista sin restricciones, sin imposiciones, al que su padre enseñó a ser humano y alentó a volar para poder vivir y crear sin límites.

“A él la vida le dio el don de la voz y lo reparte entre sus amigos; yo sigo sus pasos y reparto mi pintura entre los míos”. Unos amigos que para Williams Carmona son lo más importante del mundo y cuyas sugerencias y opiniones yacen diseminadas en sus cuadros.

Pinta en soledad y semi oscuridad en su estudio, escuchando a Pancho Céspedes o Carlos Varela. Cuando termina y “el animal creativo se apacigua” cambia a Beethoven, Handel o Mozart.

“Lo más grande es tener gente en tu entorno que te aporte, tu padre, tu madre, muchos amigos y una novia que no solamente sea bonita o estética sino que comparta mucho más, que se integre. Es mucho más sincero”.