Del 16 de junio hasta el 8 de septiembre el Museo de Arte Kimbell en Forth Worth, Texas, presenta la muestra  “Wari: Lords of the Ancient Andes” sobre la civilización wari que emergió en la región andina central de lo que hoy es Perú a finales del siglo VI tras una gran sequía que asoló esta zona y parte de los países limítrofes.

Durante los cuatro siguientes siglos la civilización wari, considerada hoy en día por los expertos como el primer imperio de América del Sur, produjo una sociedad de una complejidad sin precursores. Predecesores de los incas, los wari no contaban con precedentes en los que apoyarse en su desarrollo por lo que sus avances resultan aún más admirables.



Información útil

Wari: Lords of the Ancient Andes
• 16 de junio al 8 de septiembre de 2013

• Kimbell Art Museum
3333 Camp Bowie Boulevard
Fort Worth, Texas 76107

• Tel: 1 817-332-8451

www.kimbellart.org/exhibition/wari-lords-ancient-andes

Organizada por el Museo de Arte de Cleveland



La exposición recorre sus logros a través de 140 obras de arte en variados medios como cerámicas policromadas, adornos de metales preciosos o mosaicos de colores, madera esculpida y objetos de piedra y textiles de sorprendente complejidad que indican el alto grado de sofisticación y expansión que alcanzó esta civilización.

A diferencia de sus contemporáneos mayas, los wari nunca desarrollaron un lenguaje escrito por lo que el análisis de su cultura se despliega a través de estas obras de arte que circulaban en la sociedad. Varias de ellas son elementos portátiles como por ejemplo una bolsa con cabeza humana diseñada para viajar, lo que indica que los wari alcanzaban distantes comunidades, diseminaban su cultura y se expandieron.

Cuatro secciones muy bien diseñadas descubren a esta civilización en todo su esplendor. La primera “El regalo del alimento y la bebida” presenta vasijas reconstruidas de tres toneladas de piezas rotas y enterradas deliberadamente, posiblemente restos de una gran fiesta oficial destruidas como hábito tras su conclusión. Estos festines eran habituales entre los wari que apreciaban la buena comida y la chicha (cerveza de maíz). El anfitrión aumentaba su prestigio ofreciendo los agasajos, acrecentaba su influencia y dejaba en “deuda” a sus invitados que debían devolverle el favor.

Motivos religiosos y representaciones de dioses, posiblemente el sol o el trueno, aparecen también con frecuencia en los artículos de los wari. Este mundo compone la segunda sección de la muestra, “Universo de los Wari”, dedicada al análisis del mundo de la política y la religión como dos fuerzas unidas en el poder. El arte sugiere que los señores wari derivaban su poder precisamente de la creencia de que podían intermediar entre el cosmos y lo humano y, en consecuencia, dirigir el destino de hombres y mujeres.

“El Arte del Adorno” muestra diversas piezas cargadas por los señores wari y su difusión a diversos lugares en los Andes, quizás como regalos de cortesía diplomática para forjar alianzas. Aparte de objetos de metales nobles y mosaico, existen maravillosos textiles, la gran forma de arte andina que dados sus diseños geométricos y sus brillantes colores podrían pertenecer en la actualidad a cualquier colección moderna de pasarela de París.

Finalmente, la cuarta sección de los wari se cierra con “Ofrendas a los Ancestros”. Allí podemos apreciar los objetos encontrados en las tumbas de los señores, prueba de que veneraban a sus ancestros, quienes dejaban su herencia de poder y legitimidad a sus sucesores.