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Es la primera vez que Volkswagen incurre en el segmento de los pick-ups y para ello ha dedicado cuatro años de desarrollo antes de salir a la luz, resultando un vehículo lleno de tecnología, con altos estándares de seguridad, bajo consumo y emisiones, sin faltar la comodidad.

Obviamente la Amarok no ha sido fruto de una simple decisión ejecutiva rápida sino de un estudiado planteamiento, para poder competir con éxito en un mercado dominado por los japoneses. No hay ni una sola pick-up de la competencia que no haya sido estudiada minuciosamente para descubrir sus virtudes y defectos. Se ha desarrollado entre Alemania y Argentina, aunque se fabrica exclusivamente a nivel mundial en la planta de Volkswagen en la ciudad General Pacheco, en la provincia argentina de Buenos Aires.

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La Amarok, nombre que significa lobo y se deriva de la lengua de los inuit, esquimales que viven en el norte de Canadá y Groenlandia, sinónimo de fuerza y resistencia. Es una camioneta de cabina doble con cuatro puertas, con un aspecto moderno y de robustez, lo cual confirmamos durante nuestra prueba en Colombia, por las transitadas calles de Cali y en el bellísimo Valle del Cauca, entre plantaciones de caña de azúcar y esplendoroso verdor.

El vehículo es de tracción trasera (4x4 opcional) con un sofisticado motor diésel biturbo de 2 litros, con caja de cambios manual de 6 velocidades, que proporciona una potencia de 163 CV y un par de 400 NM a partir de las 1.500 rpm. Consume 7,8 litros/100 km y con el tanque lleno de combustible, su autonomía llega a los 1.000 km, distancia nada despreciable en esas grandes extensiones desérticas de los mercados a los que está orientado. La capacidad de carga es de 1,150 kg que puede llevar sin problemas en pendientes de hasta el 12%, y la de arrastre es hasta de 2,8 toneladas. La caja de carga es amplia, diseñada para que quepa y descanse sobre el piso, un palet estándar europeo (europalet).

El interior es sencillo y práctico, lo cual tienen sentido tratándose de un vehículo principalmente de trabajo. Está ergonómicamente diseñado, con excelentes materiales. Quizás algunos de los botones de los controles deberían ser un poco más grandes, pues con guantes un poco gruesos no son tan fáciles de girar o pulsar. Pudimos notar que el nivel de ruido en la cabina es bastante bajo, especialmente en la carretera. Es cierto hasta el punto de que a veces me olvidaba de que iba en una camioneta, pues se parecía más a un automóvil. Claro está que también ayudaba la suspensión, que no es dura, aunque tampoco blanda.

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En terrenos sin preparar, la Amarok se comporta como un auténtico todoterreno, sobre todo con la opción 4MOTION (4x4), sobre piedras, arena o barro. Sube pendientes, según Volkswagen, de hasta 45%, lo cual no tuvimos la oportunidad de comprobar. Cuenta con un sistema de asistencia de arranque en pendientes, así como de control de descensos, que lo único que hay que hacer es dejar el vehículo suelto y él mismo frena lo necesario para ir bajando la pendiente sin estrés ni esfuerzo.

Versiones
 Se ofrece en tres versiones: Comfortline, Trendline y Highline. La única deferencia entre ellas reside en el nivel de equipamiento y accesorios, ya que el motor y caja de cambios son los mismos para todas, así como los frenos ABS, control de tracción (ASR), bloqueo de diferencial electrónico (EDL) y cuatro bolsas de aire.

Mercadeo
 Los mercados a los que va destinada son Sudamérica, con el ojo puesto principalmente en Argentina, Brasil, Chile y Colombia, después Australia, siguiendo África, en particular Sudáfrica, y Europa. No hay ningún indicio de que llegue a Estados Unidos en un futuro próximo, en parte por la feroz competencia que existe entre los fabricantes de camionetas, mientras que en los países mencionados la Amarok podría ser la reina.

Prueba de fuego
 El Rally Dakar es el más duro del mundo y de nuevo se celebró en el 2010 a través de Argentina y Chile. En 15 etapas, la carrera se pasó desde el Atlántico hacia las costas del Pacífico, y desde allí volviendo al punto de partida. Los vehículos y pilotos, estuvieron expuestos a temperaturas que oscilaron desde grados bajo cero hasta más de 40º C. Cruzaron dos veces la cordillera de los Andes con altitudes de 4.726 metros sobre el nivel del mar así como exigentes secciones de la Pampa y el desierto de Atacama. El Amarok estuvo presente en la carrera, no como participante, pero sí como parte del equipo de apoyo en misiones de reconocimiento, transporte de personal, de prensa y de equipos. Un total de 35 unidades se pusieron a prueba a lo largo de los 9.000 kilómetros de recorrido, como la última puesta a punto antes de salir definitivamente a mercado.