Se estima que la longitud entre cuevas, galerías y túneles alcanzan más de 1.000 km. Las canteras fueron abandonadas poco a poco y a través de los años se dieron otros usos. Algunos vinateros las convirtieron en almacenes y lugares de producción de vino y espumantes dado las excepcionales condiciones climáticas en el interior, donde es poca variación de la temperatura entre estaciones del año. En la actualidad, cerca de 600 km de galerías se dedican a la cría de hongos, especialmente del Champiñón de París, una de las especialidades de más consumo en el país, representando el 40% de la producción francesa.

En cuanto al turismo, a la orilla del Loire, en Rochecorbon,  se vislumbran numerosas casas trogloditas y un hotel,  Les Hautes Roches. Cerca del castillo Azay-le-Rideau,  está el Valle Troglodita Goupillères donde se pueden visitar las viviendas. Es interesante visitar los pequeños pueblos de Montosreau, Turquant o Parnay para presenciar la increíble cantidad de casas excavadas en la piedra.

Rochmenier también es famoso por su pueblo troglodita que está construido, como La Fosse, en el subsuelo en lugar de un acantilado. También las Casas de Forges es digno de visitar. En Doué-la-Fontaine cabe mencionar: el subterráneo Bioparque de Doué,  con más de 500 animales; La Sabliere, una antigua destilería subterránea de agua de rosas;  Troglodytes et  Sarcophages, historia de los trogloditas después de la Edad Media con sarcófagos desenterrados del siglo V, y Les Cathédrales Troglos des Perrières, canteras con enormes bóvedas. Y aunque las cuevas siempre han sido sinónimo de pobreza, los ricos también tenían las suyas. La mejor muestra es el impresionante mundo subterráneo debajo del castillo de Brézé. Un castillo debajo de un castillo.

Troglodita español
Al igual que el país vecino, hay varias áreas en España en las que se encuentran cuevas habitadas, mayormente en la región de Andalucía. Aparte de las cavernas prehistóricas, los orígenes de la mayoría de las cuevas andaluzas son diferentes de las francesas pues fueron construidas como vivienda o escondite, no como canteras de piedra, teniendo su apogeo durante la época de dominación musulmana. Y desde luego, todavía hoy, fuera del aire acondicionado, son la mejor manera de escapar del tórrido calor del verano andaluz.

En las comarcas de Guadix y El Marquesado, Baza y Huéscar, cerca de la ciudad Granada, es donde se concentra la mayoría de ellas.  Como dato curioso, en la zona de Guadix casi la mitad de los habitantes viven bajo tierra en lo que se conoce como casas-cueva. El distrito de las cuevas está señalizado en la calle principal “Barrio Troglodita”.