Durante miles de años el hombre utilizó las cuevas como refugio de las inclemencias climáticas, protección contra los depredadores y escondite ante el peligro.


En la actualidad ese mismo hombre sigue huyendo aunque de otras amenazas distintas: el ruido y estrés. De nuevo se resguarda en esas mismas cavernas buscando ahora descanso y esparcimiento.

Quizás algunos lectores al leer el título imaginan unas vacaciones en una gruta, vestidos con pieles cazando animales en el bosque para alimentarse o quién sabe a dónde le puede llevar la fantasía a cada uno. A muchos, lo primero que se les vendría a la cabeza sería la serie televisiva de dibujos animados Los Picapiedra. Nada más lejos de ello. En la actualidad somos tan delicados en comparación al hombre de las cavernas, que no aguantaríamos ni siquiera el roce de las primitivas pieles en nuestro cuerpo. Lo único cierto es que hoy en día se siguen usando cuevas como alojamiento pero perfectamente equipadas para la vida moderna, especialmente las dedicadas al turismo. 

Troglodita francés
Como cualquier turista más, las atracciones principales en un primer viaje hacia el Valle del Loira en Francia son los serenos y bellos paisajes, el calmado y relajante río y la visita a los castillos. Efectivamente nada de ello me defraudó. Mis ojos no daban crédito ante tanta opulencia escenificada a través de los cientos de castillos y casas señoriales, a cual más admirable y singular. En esos momentos es cuando uno realmente se da cuenta más que nunca de la razón de la Revolución Francesa. Tanta riqueza y tanta pobreza juntas.

En cualquier caso, rodando por las carreteras de la región, me impresionaron los enormes acantilados verticales de roca calcárea perforados, como si fuesen  gigantescos trozos de queso suizo. Después supe que la gran mayoría fueron canteras de donde se extraía la piedra para construir los castillos. Mirando con mayor atención descubrí ventanas, balcones y puertas empotrados en las rocas. Las cuevas de las canteras estaban habitadas.

En diversas regiones de Francia se encuentran cuevas, algunas de ellas prehistóricas, como la Villa Troglodita de Barry en el sur de Francia, que han sido ocupadas continuamente desde el neolítico hasta principios del siglo XX.  Sin embargo, la mayor concentración ocurre en la provincia de Anjou y más concretamente en los alrededores de la ciudad de Saumur, en pleno Valle del Loira. Esto es consecuencia de la extracción de piedra para la desenfrenada construcción de castillos, mansiones e iglesias en los siglos XVI y XVII.

En diversas regiones de Francia se encuentran cuevas, algunas de ellas prehistóricas, como la Villa Troglodita de Barry en el sur de Francia, que han sido ocupadas continuamente desde el neolítico hasta principios del siglo XX.  Sin embargo, la mayor concentración ocurre en la provincia de Anjou y más concretamente en los alrededores de la ciudad de Saumur, en pleno Valle del Loira. Esto es consecuencia de la extracción de piedra para la desenfrenada construcción de castillos, mansiones e iglesias en los siglos XVI y XVII.