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Hace tan sólo unos años hablar de tapones de vino era referirse sin más al corcho natural. Pero ya no es así. El defecto del olor y sabor “a corcho”, presente en una pequeña parte de los vinos modernos, ha abierto el camino al uso de los tapones sintéticos y de rosca, sobre todo para los caldos jóvenes o de consumo rápido.

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Bodegas y consumidores principalmente del Nuevo Mundo se han enfrentado al “tabú” de los tapones sintéticos. Países como Chile, Argentina, Nueva Zelanda o Australia (el mayor mercado de tapones de rosca del mundo) muestran su preferencia por el corcho sintético (hecho a base de caucho y ceras) frente al natural.

El consumidor tradicional sigue apelando a la nobleza y naturalidad del corcho y confía en la cultura vinícola, ligada a la continuidad ecológica de los alcornoques. Pero el corcho natural tiene una dura batalla por delante para recuperar su cuota de mercado perdida.“El cambio de corcho natural al sintético está poniendo en peligro uno de los últimos ecosistemas naturales de bosques de Europa occidental, el de los alcornocales”, dijo a Nexos Tensie Whelan, presidente de Rainforest Alliance, una organización que tiene como misión proteger los ecosistemas y la vida salvaje que depende de estos.

Precisamente su campaña “Put a Sustainable Cork on it” quiere concienciar a los consumidores y bodegueros de la importancia del uso del corcho y del “desarrollo sostenible de los alcornocales”, en relación muy directa con la preservación de la vida salvaje y de especies en peligro como el lince ibérico.

Además de ser el tapón de corcho un producto natural, ecológico y renovable, se trata de una industria que, destacó Whelan, “supone entre un 30 y un 100 por cien de los ingresos de muchos agricultores”.

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© Peter Dazeley/Getty Images
Por eso, esta organización trabaja muy de cerca con los pequeños productores de corcho con un único propósito: que obtengan el reconocimiento merecido por sus “prácticas sostenibles y puedan conservar su forma de vida en un futuro”.Por ahora, la mayoría de los consumidores sigue apreciando el tapón de corcho como un signo de calidad del producto embotellado. Veremos qué sucede en los próximos años.