Simbiosis con la naturaleza
El recorrido no estaba exento de peligro no solo por las posibles caídas sino porque realmente estábamos atravesando la selva y cualquier cosa podía suceder, como así pasó. En cierto momento, Antonio mandó enérgicamente detenernos y hacernos retroceder unos metros. Había detectado al borde del camino una serpiente mapanare, una de las más venenosas en Venezuela. Como buen pemón que respeta la naturaleza ponderó las alternativas para circunvalarla y no matarla. Sin solución, determinó hacerlo con un seco golpe de estaca por nuestra seguridad y la de otros grupos que posiblemente pasarían por allá después nuestra.

El nombre de Salto Ángel

Por el nombre pareciera que las aguas provinieran del cielo y aunque así parece cuando lo mira uno desde su base. En realidad está nombrado en honor al  aviador estadounidense Jimmie Angel que lo dio a conocer al mundo cuando sobrevolando el salto en 1937 quedó sorprendido por su magnitud. Los indígenas pemón lo llaman Kereüpö Köpo Vena (salto de lugar más profundo). Por supuesto era conocido por ellos desde hace cientos de años y según los historiadores, también lo citan varios exploradores previos pero fue Jimmie quien lo puso en el mapa mundial.

El mejor tiempo para visitarlo es en la época de lluvias, entre junio y diciembre, cuando el salto arroja más agua y los ríos llevan suficiente caudal para navegar hasta su base. La desventaja es que frecuentemente está cubierto de nubes y no hay garantía de que esté despejado cuando se llegua allí. El salto también se puede ver vía avioneta o helicóptero. 

 



Sin embargo lo que para nosotros resultó un alivio, para él fue un pesar. Dadas sus creencias, le había quitado la vida a una criatura del bosque. Se arrodilló y hablando con el espíritu del bosque le pidió perdón, explicándole las razones por las que lo había hecho. Fue un momento conmovedor. Me quedé reflexionando y me dije a mí mismo que si todos tuviésemos el amor y respeto que los pemón tienen por la naturaleza, el mundo sería hoy algo muy distinto.

Reanudamos nuestra caminata y una hora y media más tarde, completamente exhaustos, llegamos al mirador. Otra vez enmudecimos contemplando la grandiosidad del salto y el sonido de las aguas al caer. Para los más aventureros aun hay otra caminata hacia el pie del salto donde se forma una poza de agua y se puede uno bañar.  Nosotros no podíamos más.

Si la subida fue penosa, la bajada lo fue más aun. En un abrir y cerrar de ojos el salto se cubrió de nubes y empezó a llover con fuerza. Tardamos hora y media en descender. Ensopados y casi sin fuerzas llegamos al campamento Ucaima 2, situado enfrente del Salto Ángel. Es el único en el área que cuenta con habitaciones con camas y baños y duchas comunes. Otros campamentos solo ofrecen hamacas con mosquiteros colgadas de las vigas de una estructura sin paredes cubierta solamente con un techo metálico. Todo lo que hay allí, es todo lo que va a haber por muchos años, pues por ley la zona está protegida y está estrictamente prohibido construir nada más.

Hubo bastante desencanto a la mañana siguiente cuando al amanecer el Salto Ángel estaba cubierto de nubes. Pero mientras echaba la cabeza hacia atrás para vaciar mi taza de café, vi que las nubes se disipaban. A mi lado oía decir: “¡Corre! ¡Corre a por la cámara! Se está despejando”. Esta vez la novia dejó ver su velo por tan solo tres minutos y de nuevo se escondió, para no dejarse ver más.

Subimos a la curiara de regreso a Canaima. Tres horas por el río hasta nuestro destino admirando el paisaje y disfrutando del viaje. Hicimos una parada en el Pozo de la Felicidad, donde los más atrevidos se dieron un chapuzón en sus frías aguas. Llegamos para el almuerzo al campamento Ucaima, donde habíamos dejado previamente el grueso de nuestro equipaje. El campamento está concebido como un lugar rústico y sencillo pero cuenta con todas las comodidades modernas. Un lugar ideal para el descanso, que tanto necesitábamos.

Inolvidable
El Salto Ángel es uno de esos sitios en los que su acceso es remoto y no es posible ir con frecuencia, pero aunque solo se contemple una vez en la vida, el recuerdo que deja es ciertamente indeleble. Pero en el Parque Nacional Canaima hay mucho que explorar, asi que tengo ya mis ojos puestos en la Gran Sabana y Monte Roraima para mis próximas vacaciones en Venezuela. 


Información útil

• Akanan Travel & Adventure
www.akanan.com

• Campamento Wakü Lodge
www.wakulodge.com

• Campamento Ucaima Jungle Rudy
www.junglerudy.com

• Venezuela Turística
www.venezuelaturismo.gob.ve