Roselyn Sánchez en Without a Trace.
Michael Ansell/Warner Bros./Getty Images
“Comencé mercadeo por consejo de mi familia por aquello de que ‘si la actuación no resulta’. Lo cierto es que la del mercadeo era una opción que deseaba que no resultase”, contesta con una sonrisa. Y contra todo pronóstico a sus 21 años comenzó a alcanzar sus primeras metas.


Roselyn Sánchez de cerca

Comida favorita. Adicta a la papa majada de Puerto Rico.

Afición. Ser mamá y dedicarse a su hija. Leer y cuidar de sus perros.

Dónde le gustaría vivir. Regresa a su tierra natal frecuentemente pero le encanta Cabo San Lucas, su sueño. Lo visita cada dos años al menos. Se establecería también en Panamá y Barcelona (España).

Le gustaría ser. Isabel Allende en otra vida.

Libro favorito. Cualquiera de Isabel Allende.

Película favorita. Desde que la vio de pequeña An Officer And A Gentleman

Siguiente meta. Musical en Broadway.



Tras darse a conocer en 2001 en el papel de Isabella Molina en la película Rush Hour 2 (con Jackie Chan y Chris Tucker), es reconocida ahora como el nuevo símbolo sexual latino de Hollywood, aún cuando quisiera que en un futuro el público aprendiese a valorar su talento histriónico y no tanto su figura.

Ha intervenido en películas como: Held Up (1999), Rush Hour 2 (con Jackie Chan y Chris Tucker; 2001), Boat Trip (con Cuba Gooding Jr.; 2002), Chasing Papi (junto a Sofia Vergara; 2003), Basic (con John Travolta; 2003) y Shooting Gallery (junto a Freddie Prinze, Jr; 2005). Sin olvidar The Perfect Sleep (2006) (post-producción) y Yellow (2006) que escribió y produjo. Yellow fue filmada en Puerto Rico durante el verano del 2005.

Durante cinco años Roselyn estuvo muy activa en televisión en la serie Without a Trace de la cadena CBS en la que encarnaba el papel de la detective Elena Delgado y por la que recibió en 2008 un reconocimiento en los Premios Alma. “Fue una experiencia muy gratificante. El elenco terminamos siendo como una gran familia. Poppy Montgomery es mi hermana.  La serie me impulsó mucho como actriz e hice grandes amistades en Los Ángeles. La serie desarrollaba poco los personajes ya que es lo que se llama ‘procedimiento’ donde la estrella es el caso que se investiga pero me ayudó a crecer enormemente”.

EL trabajo en televisión y cine se vuelve a veces tedioso, pero “es estable y cómodo. Cuando ves el resultado en pantalla te parece un gran logro”, comenta la actriz.

Quiere regresar al teatro de vez en cuando porque ama el escenario. “Es muy importante compartir con la audiencia. Estás en la tarima y recibes la energía y el aplauso del público. Eso no te lo da el cine o la televisión”, asegura.

La carrera de Roselyn sigue en constante evolución y desarrollo, durante su tiempo libre además de hacer ejercicios, continua en la creación e impulso de proyectos para la propulsión de talleres cinematográficos especialmente en el mercado latino.

¿Próxima parada de este tren imparable? “Broadway. Me muero por hacer un musical”. Y seguramente subirá pronto a una tarima de Manhattan porque cuando Roselyn Sánchez se propone algo siempre lo consigue.