• Image about Romantica Fort Worth

Es una joya en la corona del emblemático estado de Texas. Con sus rascacielos salpicados entre edificios Art Deco o majestuosas estructuras del siglo XIX, el centro de Fort Worth es bonito, interesante y romántico. Se autodenomina “La ciudad del cowboy y la cultura”.

Fort Worth se jacta de museos repletos de obras artísticas de renombre mundial; magníficas galerías; boutique o grandes y lujosos hoteles, restaurantes de primera clase; bares y centros nocturnos donde se puede disfrutar de todo tipo de música. Hay tanto que disfrutar, que reducir la lista para solo un fin de semana, no es tarea fácil.
  • Image about Romantica Fort Worth
La plaza de Sundance Square

> Viernes por la noche
Mi amor y yo trabajamos mucho y las horas de ocio son pocas. Entonces el escaso fin de semana sin compromisos lo tratamos de aprovechar a lo máximo. Por eso comenzamos el viernes.

La jornada comenzó con una visita al Kimbell Art Museum, una pequeña maravilla de museo donde contemplamos la primera obra de Miguel Ángel, El Tormento de San Antonio, así como obras de Rembrandt, Matisse, Picasso, El Greco y Cezanne.

Del museo fuimos a cenar a el restaurante Grace donde nos brindaron manjares de la cocina moderna americana. Un trozo de salmón de Alaska y un bistec tejano cocinados hasta su punto a la parilla y una copa de vino californiano formaron nuestra cena ideal.

Nuestro hotel quedaba cerca pero la noche estaba fresca y el viento soplaba con fuerza. Y por ello optamos por darnos un paseo en carruaje tirado por caballos en vez de caminar por la calle Main Street. Acurrucados, y con las piernas tapadas con una cobija, dimos una lenta vuelta a la plaza de Sundance Square admirando la arquitectura, y disfrutando de una tranquila conversación hasta llegar a la puerta del hotel.

Para poder descansar, es indispensable un buen hotel y una linda habitación. Elegimos The Ashton, un hotel boutique lujoso pero sin pretensiones. Todo, desde la bañera con jacuzzi hasta el edredón y las almohadas invitaban a dejar las obligaciones atrás y envolvernos en un mundo de lujosa sensualidad. En la mañana un desayuno de waffles con fresas, huevos con jamón y un buen café en nuestra habitación fue la mejor manera de empezar un sábado repleto de actividades.