Música, baile, color y alegría
Valeria del Cueto


Tras la fiesta de la noche anterior, las sábanas se quedaron un poco pegadas el domingo, pero la tentativa  playa de Ipanema les estaba esperando, para seguir relajándose un poco más durante el día, pues la noche se esperaba larga y emocionante. A eso de las once de la noche llegaron al punto de reunión de los componentes de la Escuela de Samba Independiente Mocidade del Padre Miguel, una de las escuelas de samba más conocidas y tradicionales de Río, para integrarse con ellos al desfile. 

Valeria del Cueto
Allí ya tenían preparados sus trajes, compuestos de siete piezas y de 15 kg de peso. Caminar y bailar por más de dos horas por las calles, con ese peso encima y un calor agotador, fue un auténtico reto para Rigo y Adriana, que casi deshidratados, apenas tuvieron  fuerzas para llegar a su destino final: el Sambodromo. Esta era  la parte final del recorrido y la más importante y demandante,  pues es donde se encuentran los jueces que puntúan cada agrupación de samba para elegir la campeona del Carnaval del año. Eran las 4 de la madrugada cuando los hermanos se quitaron los pesadísimos trajes, que para entonces en vez de 15 kg parecían que pesasen 30 ó 40 kg, y nada más llegar al hotel, lo que más les  apeteció hacer fue darse un chapuzón  en la piscina.

Rigo no se levantó hasta pasado el mediodía del  lunes, sin embargo, Adriana decidió aprovechar el tiempo y se encaminó a la playa Leblon, para probar sus aguas y disfrutar de la brisa del mar. Y por la noche, por si no hubiese sido suficiente, les esperaba un concierto de música electrónica  de Bob Sinclar en el Rio Music Conference.

El martes día 12, exhaustos y con pena de dejar Rio, pero extremadamente contentos de la experiencia vivida, los hermanos Yáñez  hicieron las últimas compras y se prepararon para su vuelo de regreso.

No dejen de inscribirse en nuestros sorteos, pues como le decía a Rigo su madre: “Si no participas, entonces seguro que no te va a tocar”.

Buena suerte.