• Image about Profecias de los mayas
© kord.com/getty images

En respuesta a la escalada de interés en las profecías mayas, esta edición de Nexos mira el punto de vista de los místicos y eruditos sobre el caos previsto por los mayas en el 3113 a.C. para el 21 de diciembre de 2012, una fecha que se acerca peligrosamente. ¿Se volverá el planeta loco como predican la mayoría de las redes sociales o toda esta conmoción se traducirá en otro fracaso total al igual que muchas otras anteriores premoniciones?

> El calendario
No todos los españoles eran indiferentes hacia los maya, por lo que sus creencias tradicionales se exportaron a Europa. El documento más importante fue un libro llamado Códice de Dresde, nombre tomado de la ciudad en cuya biblioteca quedó depositado. Este precioso libro con inscripciones de jeroglíficos fue escrito por los mayas. En 1880, un brillante erudito alemán leyó el Códice de Dresde y descifró el código del calendario maya.
  • Image about Profecias de los mayas
© taxi/getty images

El Dr. Arlen F. Chase es catedrático a cargo del Departamento de Antropología de la Universidad de Florida Central. Su enfoque principal de sus investigaciones se centra en los antiguos mayas de América Central. Él dice que “el calendario maya es una de las maravillas del mundo. Es tan exacto en términos de cálculo, que pone a nuestro calendario moderno en vergüenza”.

“Para los maya,” dice el Dr. Chase, “el tiempo era cíclico”. Así pues pasado el tiempo, se vuelve al punto de partida y empieza un nuevo ciclo. “Ellos tienen un gran ciclo que comenzó el 11 de agosto de 3113 a.C. que va a llegar a su fin el 12 de diciembre de 2012. Para ese momento, los maya creían que habrá un cambio repentino en el campo magnético de la Tierra”.

Los maya contaban los días según dos calendarios, el calendario civil de 365 días y otro, el calendario sagrado, de un ciclo más corto de 260 días. Cada día tenía dos nombres, uno según cada calendario, de modo que la misma combinación de nombres no se repitiera por 52 años. Cuando uno de esos períodos de 52 años llegaba a su fin, la población salía de sus ciudades, hacia las colinas circundantes y miraban ansiosamente las estrellas. El movimiento de las estrellas significaba que los cielos no habían parado de girar y el sol se levantaría de nuevo. Así que  “celebraban el nacimiento de este nuevo ciclo con una gran fiesta y muchos fuegos, simbolizando el renacimiento del mundo”.