Pachatusantrek ToursEs hora de dormir. Mañana descendemos la montaña y acabamos nuestra peregrinación a Machupicchu.

La llamada de despertar parece llegar muy pronto. Está obscuro y quisiera seguir durmiendo. Pero mejor me levanto y me visto velozmente. Hay que escalar para ver nacer el sol. Éste se asoma por detrás de las montañas y poco a poco extiende sus rayos sobre la tierra. Estamos a una altura sobre las nubes y vemos los picos nevados. La luz del sol juega con el agua de las nubes creando un prisma de colores que parecen gemas regadas por doquier. Sobre la nieve del sagrado Sallqantay sus rayos son color oro. Se me va la respiración ante semejante espectáculo.

 Andrés nos reúne a todos para dar gracias y despedirnos de nuestros porteadores. Tras una pequeña ceremonia dirigida por Andrés emprendemos el camino cuesta abajo hasta Machupicchu.
Llevo mi ritmo, y aunque un poco lento es seguro. Después de un rato llego a Huiñay Huayna y me empato con Ana Ruzo y su hija Ana Lucía. Nos hemos autodenominado, “las Anas”.

Estamos felices y Ana Ruzo nos incita a cantar boleros y mariachis por el sendero. Se unen a nosotros Andrés y sus hijas Karla y Alexandra, su hijo Andrés Alfonso con su esposa Sofía y sus sobrinos Verónica y João. Riendo y cantando seguimos juntos por un buen rato. Una vez más soy la última en llegar al Inti Punku pero al cruzar, me encuentro que Andrés hijo y Sofía me están esperando y me rodaron las lágrimas.

Veo a la mística, maravillosa Machupicchu a mis pies y me alegro. Pero la verdad sea dicha, lo mejor de este camino ha sido la oportunidad de estrechar los lazos de amistad.