Las nubes a nuestros pies
Amor, amistad y celebración
La idea de caminar a Machupicchu fue de mi amigo Andrés Ruzo para festejar el cumpleaños de su mujer Ana Callejas de Ruzo. Andrés es peruano y es como una fuerza de la naturaleza. Una vez que algo se le mete en la cabeza es capaz de mover mar y tierra para lograrlo. Él organizó un grupo de amigos y familiares que viajaríamos desde Estados Unidos y Nicaragua, hasta Lima y de ahí a Cusco. Fue un esfuerzo logístico impresionante que nos ha brindado una experiencia única en la vida.

Andrés también nos mantuvo muy bien informados de los preparativos que debíamos hacer. Llegamos a Cusco unos días antes para acostumbrar al cuerpo a la altura. El primer día lo dedico a descansar. Después, a caminar mucho por el legendario Cusco. Mi alimentación es parca y ligera con grandes cantidades de mate de coca, el cual es indispensable para combatir el “soroche” o mal de altura.

Qhapaq Ñan
Los Caminos Inka o Qhapaq Ñan han quedado como testigo del poder y visión del imperio incaico, el Tahuantinsuyo.

La mayor parte de los caminos se iniciaron bajo el incanato del Inka Pachacutec. Este sistema de vías le permitiría mantener el control sobre los territorios anexados o conquistados desde Cusco y además facilitaban la integración de los pueblos, el comercio, la transmisión de valores culturales y el desarrollo de prácticas comunes.

No obstante, el Qhapaq Ñan tenía un propósito religioso y ceremonial muy importante. Se hacían peregrinaciones que incluían rituales para honrar a los Apus (espíritus de las montañas) de Sallqantay, Ausangate y Wakaywilka. Hoy día, Wakaywilka también se conoce como Verónica.

Muy temprano salimos del Hotel Monasterio bajo un cielo nublado y un delicioso frio detrás del cual se esconde un sol que promete brillar cada vez más fuerte con el paso de cada hora. Todos los integrantes del “Grupo Ruzo” nos reunimos en el vestíbulo del hotel esperando la llegada de Sergio y Jessica dueños de Pachatusantrek Tours nuestros guías en el Camino.

Partimos divididos en dos grupos cada uno con sus guías y su propio transporte turístico que nos llevaba desde Cusco hasta el área conocida por antonomasia como el Kilómetro 82 a la orilla del río Urubamba. Nos dirigimos hacia el Valle Sagrado de los Inka y cruzamos las pampas del Chinchero y Maras con la cordillera del Urubamba a nuestros costados cual centinelas velando nuestro pasaje. Pasamos por los pueblos de Urubamba y Yanahuara hasta llegar al pintoresco pueblito de Ollantaytambo donde nos bajamos a hacer compras de último momento y a tomar fotos.