Perú es una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo. Con un impresionante desempeño macroeconómico en los últimos trece años, su Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en promedio 6% anual, ha mantenido la tasa de cambio estable y la inflación baja. En la región, cerró el 2012 a la vanguardia con un crecimiento del PIB de 6.2%, después de Panamá con 10.5%, y en contraste con Brasil de 1.2%.  Su economía se proyecta en crecimiento con tal potencial que para el 2020 se calcula un PIB per cápita superior al promedio mundial.


Según Carlos Herrera Perret, Director de Promoción de Inversiones de la agencia estatal ProInversion y considerado un gurú económico del Perú: “La consolidación del Perú se debe a la continuidad del modelo económico implementado al inicio de los años 90. Un modelo basado en un manejo macroeconómico sensato, comprometido con la apertura comercial y con el crecimiento de la inversión directa”.

El aumento de inversión, primordialmente en la construcción y la minería, el comercio y los servicios, combinado con el incremento salarial y la disminución del desempleo, ha fortalecido la demanda interna e incrementado las exportaciones reales.

“Obviamente enfrentamos cuellos de botella que yo percibo como grandes oportunidades para nuestros socios comerciales. Pero para entender nuestras limitaciones de desarrollo es indispensable una reseña histórica de los ochenta, antes de nuestro modelo económico actual”, continuó Herrera.

Durante los 80 Perú reportó una inflación acumulada de más de 4.000%; sus reservas internacionales netas bajaron a 100 millones de dólares; la caída del ingreso per cápita produjo un incremento en el índice de pobreza; el mundo entero redujo la inversión hacia el Perú mientras el Fondo Monetario Internacional  (FMI) y el Banco Mundial le retiraron su apoyo por sus atrasos en el pago de la deuda externa.

La transformación ha sido tal que Christine Lagarde, Directora del FMI declaró en 2011: “Perú es una de las economías más dinámicas del mundo. Los resultados obtenidos han sido muy sólidos y la expansión más larga de la historia iniciada hace un decenio, ha dado lugar a una triplicación del ingreso per cápita y una reducción de 20 puntos de las tasas de pobreza. Perú tiene sin duda muchas cosas de las que sentirse orgulloso…”