• Image about Ofertas de Lusitania
© Abraham Lopez

La vecindad del Brasil con los países hispanohablantes también vive en el lenguaje. Por esto, en el castellano (o español) existen palabras debidas a la influencia del idioma portugués (del Portugal o del Brasil). En general, se las llama ‘lusitanismos’ pues Lusitania fue la provincia romana que ocupaba el territorio del Portugal moderno.

“Apurarse’ (por el español ‘apresurarse’) se debe al lusitanismo apurar-se. Decimos ‘empalidecer’ por influencia brasileña; la forma castellana es ‘palidecer’.

Paradojal y congresal son voces prestadas del Brasil; lo español es ‘paradójico’ y ‘congresista’ (o ‘parlamentario’). Por la misma influencia usamos ‘pálpito’ en el sentido de ‘presentimiento’ o ‘corazonada’. ‘Pálpito’ es el movimiento normal del corazón.

 Debido a medicamentaçao hablamos de ‘medicamentación’ en vez de ‘medicación’. Lo mismo vale para ‘memorización’ (de memorizaçao) y hasta para ‘memorizar’; ambos son términos muy útiles.

 En América se dice ‘victimar’ (en vez de ‘matar’) por influjo del brasileñismo vitimar (sin ‘c’). ‘Imponente’ (por ‘grandioso’) es un participio llegado del Brasil. El ‘buen día’ argentino proviene del habla brasileña (bom dia).

 ‘Ofertar’ es un portuguesismo que ha hecho fortuna en el castellano como idea comercial pues nuestro verbo ‘ofrecer’ es demasiado amplio. A su vez, el español ‘tirada’ (número de ejemplares que componen una edición) compite con ‘tiraje’ (del portugués tiragem).

 Lo dicho: esos y otros lusitanismos son de uso corriente y nos ayudan a precisar ideas o a tener sinónimos que nos saquen, si no de apresuramientos, sí de “apuros”...