• Image about Nicanor Parra, el antipoeta

Las olas del Pacífico rompían en armónico vaivén a unos metros de su casa en el balneario de Las Cruces en Chile al mismo tiempo que la Universidad de Alcalá de Henares (España) premiaba esa mañana, la obra de Nicanor Parra con el máximo galardón de las letras españolas: el Premio Cervantes 2011.

El Príncipe Felipe de Asturias valoró la figura de Nicanor Parra como un espíritu gemelo de Miguel de Cervantes, “un rupturista, un poeta esencial y desnudo de adornos, cuyas palabras, unen a los hispanohablantes y ensanchan la vida de todos”.

“Cervantes -señaló- reconocería en él un espíritu afín, un poeta desnudo de adornos, con atuendo de vecino de Chillán y le daría la bienvenida como “colega” y “raro inventor”.

Con 97 años, el calificado como creador de la antipoesía, no recogió el premio en persona. En su lugar, acudió su nieto con sus palabras prestadas. “Don Quijote no cabe en un fin de semana”, apuntó Parra, 97 años, poeta, matemático y físico en un discurso que leyó su nieto, Cristóbal Ugarte. Al final se preguntó si se considera acreedor al Premio Cervantes, y respondió: “Claro que sí, ¿por qué?, por los libros que estoy por escribir”.

La familia del poeta chileno depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes la máquina de escribir (“Máquina del Tiempo”) del premiado poeta con un poema inédito que no se abrirá hasta dentro de cincuenta años.

Don “Nicanor de La Mancha”, como le dicen por su afición al Quijote, proviene de una familia de músicos y orfebres de la cultura chilena.

Parra es el tercer chileno en ganar el Premio Cervantes, después de que sus compatriotas Jorge Edwards y Gonzalo Rojas fueran reconocidos con el máximo galardón de las letras hispanas en los años 1999 y 2003, respectivamente.

Parra vive rodeado de libros, la mayoría de ellos versiones y estudios del Quijote. También tiene los seis tomos de La Araucana de Alonso de Ercilla y varias enciclopedias abiertas sobre las mesas y los sillones.

Actualmente afina los últimos detalles de su antimuseo, que construye en Isla Negra, y da los últimos retoques a dos nuevos libros: Cacha la hueá y El Marica de Shakespeare, títulos en la línea de sus Artefactos.