El grupo en DFW listo para su embarque hacia El Salvador
Guillermo de la Corte

Desde su fundación hace quince años, la organización Medical  Wings International, compuesta principalmente por empleados de American Airlines, ha proporcionado cuidados médicos profesionales a cientos de remotas comunidades de todo el planeta con escaso acceso a servicios de salud.

La salud pública es unos de los retos más complicados al que se enfrenta el gobierno de cualquier país. Aún en los países llamados del primer mundo, que parece que lo tienen todo resuelto, no llegan a conseguir la fórmula perfecta para cuidar adecuadamente su población. Todos entendemos que atender las necesidades de salud de los ciudadanos necesita de un abultado presupuesto pero también sabemos que no es una prioridad dentro de los gobiernos. Si así fuese, la partida presupuestaria destinada a la salud pública estaría a la cabeza de la lista y el dinero se sacaría de donde hubiese, como se logra cuando hay otros intereses de estado.

En cualquier caso, y ante una improbable solución, no queda más decisión que cada cual aporte su granito de arena para ayudar al prójimo. Medical Wings International (MWI), bajo la tutela de Glenda Johnson su fundadora y presidente, tomó el estandarte hace quince años para llevar ayuda médica a los más necesitados, dondequiera que se encuentren. Comenzó a organizar misiones médicas con el apoyo de voluntarios entre los empleados de American Airlines y de profesionales de la medicina, utilizando las “alas” de la compañía para el transporte del personal y equipo al punto de destino.

Los ancianos son atendidos con cariño
Guillermo de la Corte
Gran labor de logística que requiere, además de los voluntarios, la colaboración de las autoridades en el lugar de destino para el apoyo local. Hasta la fecha se han realizado más de 250 misiones a 40 países. MWI es una organización sin afán de lucro totalmente financiada por donaciones corporativas, grupos profesionales o individuales. Es importante destacar que una gran parte del dinero recibido proviene de los mismos empleados de American que autorizan voluntariamente que cierta cantidad sea automáticamente deducida de su salario.

En una misión
Por mucho que nos cuenten, no hay nada como vivir la experiencia uno mismo. Así que el pasado mes de mayo me uní a la misión planeada para el pueblito Concepción de Ataco en El Salvador como a dos horas y media de la capital San Salvador.  Veinte personas entre doctores de medicina general, dentistas, farmacéuticos, oculistas, enfermeras, voluntarios y directivos de MWI de diversas ciudades de Estados Unidos se dieron cita en el aeropuerto de Dallas/Fort Worth, para viajar en grupo hacia el destino final. Imposible de calcular el número de cajones que había que enviar, entre equipo y medicinas, para instalar la clínica ambulante en Ataco.

La llegada al pueblito fue por la noche y nos alojamos en Hostal Santo Domingo, un lugar encantador por sus bonitos jardines pero muy modesto en cuanto a las habitaciones y servicio. Solamente tenía diez habitaciones, así que las tuvimos que compartir.  A las 6:30 de la mañana todo el mundo arriba, desayuno y paseo hasta la alcaldía donde se instalaría la clínica. Los escritorios y mobiliario de oficina se habían arrimado contra las paredes para dejar el mayor espacio libre útil. En un cuarto se instalaron los dentistas, en otro los farmacéuticos, más allá los oculistas, en un rincón un médico y así hasta que todos encontraron su lugar donde operar. Cuando llegamos, a pesar de ser temprano, la gente estaba esperando a la puerta de la alcaldía para ser atendida. Una vez todo instalado y antes de iniciar la jornada, nos reunimos en un salón y en círculo, agarrados de las manos, hicimos unas reflexiones y una oración por un evento feliz y provechoso. Muy emotivo.