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A pesar de sus simples diseños, las líneas de Nazca en Perú, han excitado tanto la imaginación de científicos como de ciudadanos, que muchos les atribuyen un origen mítico y hasta extraterrestre.

Estos gigantescos e imborrables dibujos cubren casi 500 km2 de las Pampas de Jumana, en el kilómetro 420 de la Panamericana Sur, en pleno desierto de Nazca (Perú).

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Por el tipo de suelo es difícil aplicar el sistema Carbono 14 y fecharlos con precisión. Por eso los científicos compararon las líneas con motivos de alfarería Nazca y concluyeron que esa cultura preincaica hizo los jeroglíficos retirando la capa superficial del terreno y dejando visible la capa clara del fondo.

Las figuras de Nazca tienen diseños simples (líneas y rectángulos) o complejos y zoomorfos. Los trazos son perfectos, proporcionados, con exactitud geométrica y son tan grandes que sólo se aprecian desde el aire. A bordo de una pequeña avioneta se puede ver la inmensa planicie amarilla que parece un gran pizarrón con nítidos dibujos como el mono, el colibrí y la araña.

Y la pregunta del millón es: “¿cómo no se han borrado en tanto tiempo y qué pasa cuando hay viento?”. Gracias al clima seco las líneas se han mantenido por siglos y además la región tiene una temperatura media de 25 grados que hace que el aire caliente actúe como colchón y obligue al viento a cambiar de dirección impidiendo que los trazos se borren.

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Grande fue la sorpresa del investigador norteamericano Paul Kosok cuando en 1939 fue el primero en sobrevolarlas creyendo que eran un gigantesco calendario solar y lunar. Pero fue su discípula, María Reiche, quien les dedicó su vida entera hasta su muerte en 1998.

El gran enigma era saber qué técnica se usó para hacer dibujos tan grandes y perfectos, teniendo en cuenta que sólo se ven desde lo alto y que en la época en que fueron hechos no había aparatos que volaran.

Reiche dedujo que se usó un sistema de medición que transfería al desierto las figuras de un modelo más pequeño. En los 70 comenzó a llamar la atención para que se protegieran los dibujos y recién en 1994 se logró que la Unesco los declarara Patrimonio de la Humanidad.