• Image about Las palabras hacen numeros
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Muchas veces, las palabras cuentan más que lo imaginado. Así, por ejemplo, algunos números se esconden en los dichos más comunes. ‘Semana’ es una palabra derivada del latín septimana, adjetivo femenino que correspondía a septem (siete).

El deán es el sacerdote más importante de una catedral; su nombre proviene de ‘decano’: entre los latinos, el jefe de un grupo de diez (decem). La terciana es una fiebre que se repite cada tres días (cada tercio día). El terciopelo es la tela formada por tres hilos (pelos).

El cuaderno (latín quaterni) es una lámina de papel doblada cuatro (quattuor) veces. La cuaresma es un periodo de cuarenta días. El verbo ‘dudar’ viene del latín dubitar: originalmente, “estar indeciso entre dos caminos”. Se deriva de la raíz indoeuropea dwo (lo que está entre dos cosas).

Entre los romanos, el díploos era dos placas de metal que informaban de los méritos de los militares licenciados. De aquel término deriva ‘diploma’. El biscocho está cocido dos veces (lo que “mata” la levadura). Ese término se formó de dos latinos: bis y coctum (dos, cocido). ‘Bisiesto’ equivale al segundo día sexto (bis sextum) antes del primero de marzo del calendario romano.

Lo nulo no sirve o no existe; deriva del latín ne ullus (no alguno). ‘Primate’ es un simio, pero en la Edad Media designaba a la persona primera (prima), la de mayor importancia en un grupo. Se llamaba así a los altos cargos religiosos, como los obispos.

‘Septiembre’, ‘octubre’, ‘noviembre’ y ‘diciembre’ derivan de los números latinos septem, octo, novem y decem. Así, pues: con las palabras, todo es cuestión de hacer números.