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Para protegerse, es recomendable comprar solamente en tiendas conocidas. No se imagina la cantidad de sitios que existen que, como tiendas reales que han pintado la fachada, no siguen buenas practicas de seguridad y por lo tanto usted corre riesgos inmensos. Si sale del camino más navegado buscando esa “gran rebaja”, tenga mucho, pero que mucho cuidado.

Otro aspecto importante de las compras es “el día después”, una vez recibida la  mercancía. Como no sabe si el artículo que está comprando va a satisfacer sus sofisticadas necesidades, es bueno saber cuál es la política de devolución de la tienda en cuestión. Antes de comprar debe plantearse unas sencillas preguntas. ¿Aceptan devoluciones? ¿Pagan ellos el costo del envío de regreso o tiene que salir de su bolsillo? ¿Cuántos días tiene para devolver su compra? ¿Cuántos días se toman en devolverle el dinero? La respuesta a esta última me sorprendió en una tienda de joyería en línea donde se demoraron más de dos meses en devolverme el dinero porque los aretes que compré para mi novia (y que eran mucho más pequeños de lo que parecían en la foto) tenían que pasar por un proceso de “control de calidad”. En este tiempo, me imagino que el hechicero Gandalf tuvo tiempo para hacer un encanto a los aretes, fabricar una poción mágica e inspeccionarlos con sus hechizos para comprobar su “calidad”.

Al final, su teléfono inteligente es el arma más eficaz que porta en el bolsillo y como un buen Jedi, le puede ahorrar decenas, cientos y hasta miles de dólares en sus compras. Utilizando aplicaciones como Google Shopper o RedLaser, puede sencillamente escanear el código de barras de un producto y saber dónde lo venden más barato, ya sea en sus proximidades o en línea. Los vendedores al pormenor están tan aterrorizados de esta tendencia que crearon un término para esta actividad denominada showrooming.  ¿Qué quiere decir esto? Que las personas están visitando las tiendas para probar e inspeccionar lo que quieren comprar, utilizan su teléfono para encontrar el mejor precio o simplemente van a su casita e ingresan a sitios como Nextag y Pricegrabber para comparar precios y llevarse la mejor ganga.

Cada precaución que pueda tomar es poca, desde tener palabras claves más seguras hasta aseverar que el dichoso candadito aparezca cerrado en su navegador a la hora de entrar su información sensible. La mejor defensa para tener una buena experiencia comprando en línea es el sentido común que como ya sabe, puede ser el menos común de los sentidos.