Como ser humano es una persona sensible y emocional con una filosofía de la vida y relaciones humanas avocadas al amor y respeto por los demás y por la naturaleza, con un gran deseo de retornar a la vida lo que graciosamente le ha concedido. Y nada mejor que sus propias palabras para definir su filosofía: “Eso es lo que estaba buscando y estoy encontrando. Mi humanidad y cómo yo afecto a la gente, cómo yo dejo algo, cómo yo digo algo en el país. A mí me dieron un regalo, debo aceptarlo y  con  responsabilidad,  lo reparto. Si no, no estoy haciendo nada”, afirma. 

“¿Quién soy yo? Cómo veo el día a día, cómo veo los animales muertos en la calle, cómo veo que el país no sea responsable en algunas cosas, que los seres humanos estemos involucrados en el cine, que seamos artistas y algunos no vean lo que está pasando en la sociedad”, reflexiona con una sucinta crítica a la falta de interés social de muchos artistas. “Este es el punto en que estoy en mi vida. No uso drogas, no bebo. La droga mía es vivir. Yo quiero vivir los momentos y sentir y ver a la gente. Vivir en esa inocencia de creer lo que tú me dices, de mirarte a los ojos y saber que eres un amigo”, concluye con visible emoción.

Vida personal
Juan Fernández es un hombre de ninguno y muchos intereses en su tiempo libre. Ninguno, porque no existe ninguna actividad que practique habitualmente. Y muchos, porque cualquier actividad puede ser motivo de distracción. Puede estar mirando una pared blanca por un tiempo largo mientras su imaginación la pinta y decora. O perderse en un mercadillo de pueblo escondido bajo su sombrero para charlar con la gente y divertirse negociando el precio de las mercancías. Reside actualmente en Santo Domingo en la República Dominicana con acceso directo a las bellezas que la isla ofrece y el calor y alegría de sus gentes.

De una manera muy delicada traté de saber algo de su vida personal, pero muy hábilmente esquivó el tema respondiendo con una amplia carcajada: “Yo tengo 15.000 enamoradas y 20.000 enamorados. El mundo está enamorado de mí”.