Juan Fernández y Guillermo de la Corte
Anne Casalé

Tras la aventura europea, aquella llama en el corazón del actor fue creciendo y regresó a Nueva York para estudiar artes dramáticas. Los contratos empezaron a llegar y Hollywood y todo Estados Unidos lo acogió en sus brazos. Ha trabajado hasta el momento en 55 producciones cinematográficas y de televisión, entre las que se puede destacar las películas Salvador, Arachnophobia, Crocodile Dundee II, A Man Apart, The Lost City, The Collector y Trópico de Sangre, además de en episodios de las series televisivas norteamericanas Hill Street BluesMiami ViceTJ Hooker, CSI: Miami y The Fugitive. Según la opinión de Juan Fernández, el estar encasillado en un cierto tipo de personaje, - el de villano en su caso -, generalmente mantiene abiertas las puertas de Hollywood.

El actor hoy
Casi todos nosotros caminamos por la vida buscando una razón más profunda para nuestra existencia. La vida es como un gigantesco rompecabezas en el que cada experiencia vivida es una pieza más que encaja y poco a poco la fotografía va tomando forma hasta que algún día la vemos entera. Para Juan Fernández, la impresión que le causó la película La Rosa Tatuada, fue la primera pieza. No entendía entonces qué significaba aquello y a dónde le llevaría, pero ya estaba colocada en el rompecabezas de su vida. Y como aquellos actores de la película, cada vez que ha encarnado a un personaje ha dado parte de sí mismo en la interpretación. “Los personajes los vivo, no los actúo”, afirma el actor.

A su vez, al encarnar un personaje, este también le transmite al actor parte las acciones, sentimientos y emociones que transcurren en la historia, que van enriqueciendo al actor. Así, poco a poco, con experiencias propias o a través de personajes, se van creando y añadiendo más piezas al rompecabezas. Ahora, a sus 56 años de edad, Juan Fernández puede ver casi toda la fotografía, entender su existencia y saber, en consecuencia, lo que quiere y no quiere.

Empezando por lo que profesionalmente no quiere: la vida de Hollywood. No está interesado en vivir allí más, ni hacer películas de fórmula aunque sean económicamente atractivas. “Eso ya lo he hecho y no me interesa más”, comenta Fernández.  “No es que sea rico, para nada. Sí soy rico humanamente y siento algo aquí dentro de mí que me impulsa a hacer algo diferente”. Esta última respuesta da pie para tratar de saber qué es eso diferente que quiere: “A mí me interesa trabajar con cineastas que están tratando de contar nuevas historias, nuevas ideas, pues al final del día soy un actor y quiero darle a ese mundo que me ha dado tanto. No quiero trabajar en películas de fórmula”. También añade: “Quiero hacer mis propias películas con nuevas ideas y tonos y colores diferentes. Películas que digan algo. Si una historia me encanta, ahora sí la puedo hacer y como yo quiera”. De hecho, en el 2007 creó la productora Monos en la Montaña con este propósito.