• Image about La dosis exacta de sueño
© phillip dvorak/getty images

“La vida es sueño y los sueños, sueños son”, dijo hace varios siglos Calderón de la Barca. Ahora resulta que los científicos descubren cada día nueva información que confirma que soñar...nos da vida. La ciencia ha descubierto en años recientes que dormir es mucho más crítico para la salud humana de lo que antes se pensó.

Las consecuencias de no dormir se ven claramente en el funcionamiento del cerebro. Si no se duerme lo adecuado, los efectos negativos en la memoria, el lenguaje, el sentido del tiempo, la capacidad de planeamiento y la concentración en general, pueden resultar evidentes.

Dormir poco se ha relacionado con el aumento en accidentes de tránsito, un índice de masa corporal más alto y una mayor tendencia a la obesidad. Esto se achaca a que durante el sueño se liberan químicos y hormonas que juegan un papel clave en el riesgo de padecer condiciones psiquiátricas, como depresión y abuso de sustancias, menor habilidad para prestar atención, reaccionar ante señales o recordar nueva información, así como el control del apetito y el aumento de peso.

Quienes duermen poco, a menudo tienen dificultad para reaccionar rápidamente ante situaciones cambiantes y para tomar decisiones racionales, según apuntan nuevos estudios. Se ha especulado también que este factor puede ser una de las múltiples causas en graves accidentes en centrales nucleares como el que ocurrió en Chernobyl, derrames de petróleo y otros grandes desastres. El personal que atiende funciones esenciales en sistemas de riesgo debe estar descansado y alerta.

Por otro lado, investigaciones del Warwick Medical School publicados en el European Heart Journal, señalan que dormir menos de seis horas y tener patrones irregulares de sueño puede tener otras implicaciones graves a largo plazo, como un 48% más de probabilidades de sufrir enfermedad coronaria y un 15% más de desarrollar un infarto o de morir por esas causas.

Pero no hay que equivocarse: dormir poco no es el único peligro. Dormir demasiado (más de nueve horas seguidas) puede indicar la presencia de alguna enfermedad, incluyendo problemas cardíacos.

> ¿Qué es lo óptimo?
Al parecer no existe un número mágico ideal de horas de sueño ya que las necesidades varían con la edad y cada persona es distinta. Algunos especialistas afirman que lo que se necesita es dormir lo suficiente como para no tener sueño durante el día. En adultos, en general, la cifra exacta depende de cada uno y fluctúa entre siete y nueve horas. Como afirmaba el gran filósofo Aristóteles, “La virtud está en el término medio”.