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Nanotubo de carbono
© victor habbick visions/getty images
Le dicen la ciencia de lo más pequeño y no es para menos. Un nanómetro equivale a millonésima parte de un milímetro. Más claro, equivale a 10 mil veces más pequeño que la punta de un cabello.

El principio
Fue en el siglo XX cuando se crearon los primeros microscopios atómicos y, entre otras muchas cosas, se pudieron conocer los átomos de los elementos. El primer elemento que la ciencia comenzó a manipular, de los 118 que existen en la tabla periódica de química, fue el carbono.

No es extraño que haya sido el carbono el primer elemento que se logró manipular a nivel atómico; recordemos que los seres humanos y gran parte de lo que existe en nuestro planeta está basado en el carbono.

Los nanotubos de carbono
Una nanomolécula de carbono es como una hoja de papel, plana con dos lados; de esta manera no es posible crear formas que ayuden a construir estructuras para las aplicaciones que la nanotecnología puede dar a la humanidad. Pero la ciencia ya resolvió ese problema. Los científicos y hermanos mexicanos Humberto y Mauricio Terrones lograron crear un nanotubo de carbono.  
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Modelo tridemensional nanotecnológico de un balín diamantoide.
© kallista images/getty images


Imaginen que esa hoja de papel es enrollada y como esa, miles y miles más. Esa nanomolécula de carbono enrollada se convierte en un nanotubo que, además de poder absorber o transportar en su interior alguna sustancia o carga, también puede ser embonado en diversas formas como ‘Y’, ‘T’ y ‘X’ lo que permite crear nanoestructuras.

Algunas aplicaciones del futuro
A través de las nanomoléculas de carbono, el mundo irá conociendo un mayor control y cura de las enfermedades mortales. Aplicaciones para una recuperación y protección ecológica. Avances sin precedente en materiales de construcción y aerodinámica. Un incremento inimaginable en la capacidad de memoria para los sistemas computacionales, en estructuras increíblemente pequeñas.

El manejo de nuevas y mejores energías de desplazamiento a muy bajo costo y bajo calentamiento. Nuevos sistemas de comunicación nunca antes vistos. Ropa casual, pinturas y plásticos con propiedades de alto blindaje. La computación cuántica será común. La humano-robótica será una ficción hecha realidad. Todo esto, con todas sus variables e interpretaciones y muchas opciones más que hoy no podemos ni imaginar.