Entrevistando a Juan Luis Guerra


De la radio a la televisión, periodista, columnista y ahora autor. De Santiago de Cuba a Toronto y ahora en Miami. De la lucha contra la obesidad a un cuerpo sano. La ruta de Ismael Cala ha resultado ardua y sinuosa, pero nunca perdió su cautivadora sonrisa ni el poder de escuchar que le han convertido en el maestro de la entrevista.

Cuando un invitado se acomoda frente a Ismael, bastan unos pocos segundos para que se esfume el desasosiego que generan las cámaras y el calor de los brillantes focos del estudio de televisión. Tranquiliza su permanente sonrisa con unos dientes tan blanquísimos que dan ganas de inquirir por su dentista. La calidez de sus preguntas empuja al invitado a sentirse como en casa. Ismael Cala sabe sacar lo mejor de sus entrevistados sin que ellos lo noten.

“Si no eres capaz de crear un clima de confianza y seguridad en los primeros 30 segundos con el invitado no hay nada que hacer. Hay que comenzar con un buen tono. De todas maneras yo no hago las entrevistas para juzgar. Simplemente deseo conversar”, asevera Ismael Cala con un objetivo básico: que el público se informe y entretenga a la vez.

¿Y los momentos tensos con los invitados como los supera?: “Con humor. He tenido algunos invitados que no tienen sentido del humor y siempre recuerdo lo que Carlos Cruz Díez, maestro del cinetismo que tiene 90 años, me dijo un día: ‘Desconfía del que no ríe’”.

Acaba de publicar su primer libro, desnudando su alma. El poder de escuchar nace tras “dos años jalándole el pelo a las musas y cinco meses encerrado escribiendo”, afirma la estrella de CNN en español. El próximo ya está en camino con título incluido: Un buen hijo de P., donde la P significa pasión, paciencia, perseverancia y muchas otras Ps, todas letras sabias.