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La inmigración a los Estados Unidos, como a cualquier otro país del mundo, siempre ha sido un asunto complejo dado que el flujo de nueva población afecta la demografía, impacta su cultura, su economía, su política y su composición étnica. Exceptuando a los ciudadanos de unos 36 países exentos de visa, el resto del mundo debe obtener una de las 185 visas existentes para entrar en los Estados Unidos de América.


Estas clases de visas se dividen en dos categorías:
• 1 La de no-inmigrantes, que permite la entrada temporal por visita, trabajo, negocio o estudios.
• 2 La de inmigrantes para residir permanentemente. Aquí se encuadra la visa EB-5, también conocida como el Programa del Inmigrante Inversionista, interesante alternativa para quien desee inmigrar de forma rápida y segura.
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EB-5
Aún cuando la visa EB-5 fue aprobada en 1990 por el Congreso de los Estados Unidos, es a partir del año 2008 cuando toma impulso. Datos recientes muestran que los US $2.300 millones de las nuevas inversiones han creado 43.300 nuevos puestos de trabajo.

La EB-5 le permite al receptor, a su conyugue e hijos solteros menores de 21 años obtener la residencia condicional por dos años, tiempo en el cual el capital invertido debe haber generado por lo menos 10 empleos. Una vez cumplida esta exigencia, el estado condicional de la residencia es removido y el inversionista y su familia reciben residencia permanente.

La visa EB-5 permite que la inversión se haga directamente (Programa Directo) o a través de un Programa Piloto de uno de los Centros Regionales EB-5. En el Programa Directo, el inversionista debe administrar su inversión directamente mientras que en el Programa Piloto lo maneja el Centro Regional directamente.