> Costa caribeña
Antes de saltar a las Islas de la Bahía, mi último objetivo, debería llegar a la ciudad costera de La Ceiba. Pero primero tuve que pasar por San Pedro Sula, a 180 km de Copán, pero aún lejos de la costa, a 55 km de Puerto Cortés. Conocida como la “Capital Industrial” dada su importancia comercial e industrial, es la segunda ciudad de Honduras y cuenta con el aeropuerto internacional más grande del país. Por su adecuada situación geográfica y redes de carreteras desde los cuatro puntos cardinales, es el principal punto de llegada del extranjero para la mayoría de las atracciones turísticas.

Después continué camino, pasando por la ciudad de Tela, ya al borde del mar, a 99 km de San Pedro. En los años veinte y posteriores, la ciudad se convirtió en uno de los centros bananeros más importantes del país. Hoy en día, es conocida por sus playas y la belleza de sus áreas naturales protegidas, como los parques nacionales Jeanette Kawas y Punta Izopo, el Refugio de Vida Silvestre Texigual y el Jardín Botánico Lancetilla, jardín botánico tropical. Durante la visita al jardín tuve la oportunidad de probar algunas frutas tropicales habituales para los hondureños pero que jamás habíamos probado antes: rambután y pulasán, ambos una especie de lichi, de los cuales el último se puede comer la semilla; mangustín de exquisito sabor y alto poder diurético.

Otros 104 km más y llegué a La Ceiba. Después de muchas horas de carretera me merecía el descanso, y desde luego, nada inigualable al hotel The Lodge en Pico Bonito. Situado en una finca de 162 hectáreas de bosque tropical lluvioso, adyacente al Parque Nacional Pico Bonito, es por sí solo una atracción. Sus cabinas elegantes salpicadas en el bosque, senderos para caminar, ríos transparentes donde bañarse, torres de observación de aves, granja de mariposas y de iguanas, serpentario, excelente restaurante y un sinfín de cosas más, hacen del lugar un sitio al que uno desea llegar y no marcharse.

La Ceiba, o la Novia de Honduras como la llaman popularmente, yace entre el mar y la monumental montaña Pico Bonito. Es una novia alegre a la que le gusta bailar durante su Gran Carnaval en el mes de mayo y recibe con una sonrisa cordial y de amistad a todos sus visitantes.
Desde La Ceiba hay muchas destinos cercanos que disfrutar: las Islas de la Bahía, el Parque Nacional Pico Bonito, el grandioso e inexplorado bosque tropical lluvioso que se convierte en frío bosque nublado en las alturas; las aventuras en el refugio silvestre en la convergencia de los ríos Cuero y Salado; las bravas aguas del río Cangrejal para rafting, la belleza insólita de las aguas color esmeralda del río Zacate; Sambo Creek, una de las aldeas más conocidas por las tradiciones de danza y música garifunas. Para finalizar, la cascada y pozas de aguas termales naturales a 40°C de Glenda’s Paradise. Como pude comprobar, en la noche de este pueblo, la vida es animada en sus calles y bares.

Una excursión de un día que no hay que perderse es la de Cayos Cochinos, una reserva biológica marina compuesta por una serie de pequeñas y paradisíacas islas, a una hora en trasbordador de la costa. Ahí, se encontrará con una belleza insólita natural con aguas cristalinas. Su imponente arrecife de coral, es ideal para el buceo o simplemente tumbarse al sol. En la playa del Cayo Chachahuate hay pequeños restaurantes atendidos por los habitantes garifunas, donde lo típico es delicioso pescado fresco frito, tostones de plátano, frijoles y arroz hecho con leche de coco.