• Image about Guillermo Anderson: Musica magica desde la costa hondurena

“Como cuando el sol mira a la luna con antojo, no puedo vivir sin ver el brillo de tus ojos. Así te quiero, así te quiero...” Una voz que encanta, aderezada con letras poéticas y pegajosas; y música cadenciosa que invita al baile.

Esos son los ingredientes principales de la receta que ha llevado al cantaautor Guillermo Anderson, creador de Malena, El encarguito, Mi país, El cielo me dice cosas y otros éxitos, a los primeros lugares de popularidad en Honduras. También fuera de ella, ya que sus canciones se han convertido en clásicos de la música latinoamericana contemporánea.

  • Image about Guillermo Anderson: Musica magica desde la costa hondurena
Multicultural, su producción ecléctica armoniza instrumentos contemporáneos y tradicionales. En su bosque rítmico algunos señalan rastros de new age, del jazz latino y del blues. Lo que es innegable es la presencia mágica de la costa hondureña, en la que nació y reside en la actualidad. Enamorado del mar, es clara la influencia de la cultura pluriétnica de La Ceiba, centro ecoturístico con una fuerte comunidad garífuna afrodescendiente.

Al inicio de su carrera, tocaba la guitarra y se hacía acompañar por dos tamboristas garífunas. Actualmente se presenta con el Grupo Ceibana, siete músicos y una bailarina que combinan ritmos como “la punta” y “la parranda,” con reggae, salsa y calypso. “Desde niño”, dice con una sonrisa, “ya le hacía al yancunú, el baile garífuna más espectacular”.

“La iguanita, el iguanito, don Iguano y doña Iguana, se levantan tempranito con el sol de la mañana...” Su repertorio tiene una serie de tonadas en las que brillan los valores ecológicos y de solidaridad, mediante letras que capturan a los pequeños.

Para los chiquitos se usa exitosamente en las escuelas públicas, como herramienta pedagógica, para enseñar música, ciencias naturales y ecología, pero su audiencia infantil rebasa las aulas.

Atractivo y carismático, Anderson conquista cada día más gente, lo mismo en América, que en Europa y hasta en Japón.