Museo Fernando Botero
La ciudad bonita y acogedora
Después del museo, caminamos hacia la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Fue parte del antiguo convento de La Candelaria. Llama la atención su inusual y bonita fachada de ladrillos que forman líneas horizontales de rojo con blanco. Construida entre 1686 y 1703 la iglesia alberga importantes obras de arte religioso de origen colonial. Se le ha denominado Monumento Nacional.

Ya con hambre, optamos por disfrutar de un almuerzo de comida criolla típica, en un restaurante muy concurrido. Llegamos a Doña Elvira a justa hora ya que la fila para entrar no estaba muy larga. Es tan popular el lugar que los comensales se forman en dos filas según la cantidad de personas en su grupo. A las horas del almuerzo, generalmente entre las 12:00 y las 14:00, es probable que las filas de personas esperando una mesa salgan hasta la calle.

Mauricio Vélez
El servicio es amable y eficiente y la comida por demás deliciosa. Cabe destacar que las porciones son muy grandes. Después de unas entradas: rellenitas de gallina (pescuezo de gallina relleno de arroz, carne y especias; mini arepas con palta (aguacate) y empanaditas, yo pedí una media porción de chuleta de puerco acompañada de papas. Me trajeron una enorme y jugosa chuleta. Mauricio pidió gallina criolla acompañada de yuca y arroz blanco y una ensalada para compartir. Ambos platillos y las entradas estaban súper deliciosas y a un precio muy asequible.

Muy bien servidos y con la tarde ya a punto de llegar, nos fuimos directo al Teleférico para subir al Cerro de Monserrate. Podíamos haber subido por las gradas pero decidimos aprovechar del tiempo y conservar energía para la noche. La subida es siempre emocionante y poco a poco se va apreciando una dinámica perspectiva de la ciudad. Fue construido en 1955 para proporcionar servicio a los feligreses que subían al Santuario de Monserrate, una bonita iglesia en la cima del cerro que ha sido lugar de peregrinación religiosa desde la época colonial. Aproveché la oportunidad de entrar y guardar un momento de silencio en el santuario. Aún se celebra misa diaria a las 13:00 y varias veces al día los domingos y los días festivos.

Nos tomamos una infusión en uno de los puestecitos y Mauricio compró un cuadrito que me gustó mucho. Me lo obsequió como un recuerdo de nuestra visita a Monserrate. Antes de partir, apreciamos una vista de Bogotá al atardecer que fue simplemente espectacular.

Descansamos un poco antes de salir y vivir la agitada vida nocturna de la ciudad.