• Image about Entre magos y entusiastas
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Al menos por su nombre, los entusiastas están llenos de Dios o de dioses pues aquel término proviene del griego ‘enthousiasmós’ (inspiración divina), derivado de ‘énthous’ (‘en’ + ‘thous’ o ‘theós’); es decir, “con un dios dentro”. En verdad, los términos religiosos ocultan orígenes inesperados.

La palabra ‘cielo’ alude a la ‘bóveda celeste’; es decir, al espacio cóncavo que parece cubrirnos. ‘Cielo’ deriva del griego ‘koílon’ (vacío). Si el cielo está arriba, ¿dónde está el infierno? Debajo. Para los antiguos griegos y romanos, las almas de los muertos bajaban a un inframundo: en latín, ‘infernus’, término que deriva de ‘inferus’ (debajo). ¿Palabras vinculadas?: ‘inferior’ e ‘ínfimo’.

Los jeroglíficos encierran una idea religiosa porque aquella palabra, de origen griego (‘hieroglyphikós’), deriva de ‘hierós’ (sagrado) y ‘glyphikós’ (grabado). Cerca “vive” la jerarquía de una Iglesia pues ese término surge de ‘hierós’ y ‘árkhes’ (gobernante).
El término ‘mago’ deriva del persa ‘magush’, sacerdote del dios Zoroastro y dedicado también a la astrología. ‘Bautizar’ equivale a ‘sumergir’ pues esto significa el verbo griego ‘baptízein’. La inmersión representaba la limpieza del alma.

‘Vaticano’ parece ser una palabra etrusca (prerromana), aunque ciertos etimólogos (estudiosos del origen de las palabras) suponen que deriva de los términos latinos ‘vates’ (un adivino) y ‘cano’ (yo canto) pues augures romanos vivieron en la colina vaticana.

‘Sor’ decimos a una monja o religiosa pues ‘soror’ equivalía a ‘hermana’ en latín. El ‘pulpitum’ era el escenario del teatro romano; de aquí, ‘púlpito’ (de un templo). ¿Un derivado?: ‘pupitre’. Los nombres ‘Sancho’ y ‘Sánchez’ tienen origen religioso pues evolucionaron del latín ‘sanctus’ (santo). En cada palabra hay una sorpresa…