Antes fue la miel; luego, las uvas y sus polifenoles. Ahora la lista de “súper alimentos” está llena del sabor y el aroma de varias frutillas, algunas casi desconocidas en Occidente, en cuyo color se oculta, en gran parte, su poder beneficioso.


Podríamos agruparlos a todos bajo el nombre de bayas. Contienen polifenoles, antioxidantes y flavonoides y protegen contra los radicales libres. Son ricas en agua y fibra, y, con menos contenido calórico que los productos de pastelería, sacian el deseo de azúcar, lo que permite mejor control del peso.

Las más conocidas
Las bayas son parte de la dieta humana desde hace milenios. La fresa actual es descendiente de una variedad ya consumida en la Roma antigua, cruzada a mediados del siglo XVIII con variedades chilenas y norteamericanas. Las frambuesas se cultivan en Europa desde la Edad Media. Son fuente de vitamina C y de pequeñas cantidades de minerales. Las moras proveen una buena dosis de vitamina E, que contribuye a la formación de tejidos y a la salud de la piel, así como al tratamiento y prevención de problemas circulatorios.

El arándano azul posee sustancias con fuertes efectos antioxidantes. El Dr. James Joseph, quien fuera director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad de Tufts (Massachusetts), condujo un estudio sobre los efectos de su consumo diario en la cognición y capacidad motora en animales.

Fue él quien popularizó “el poder del pigmento” - buena salud y envejecimiento con calidad de vida, a través de comer vegetales coloridos -, y puso énfasis en las bayas y sus antocianinas, que contienen flavonoides que les otorgan sus colores rojo, morado, lila y azul.

Él declaró: “Claro que no podemos garantizar que el consumo de arándanos tenga el mismo efecto en humanos. Pero no voy a esperarme a tener esa evidencia. Estoy comiendo arándanos ya. Son sabrosos y comparados con muchos cacareados remedios antienvejecimiento,…son mucho más seguros”.

El Dr. Xiang Gao, nutricionista a cargo de otro trabajo reciente, de las universidades de East Anglia y Harvard, va más lejos. Aunque aún falta más investigación para hablar de una relación causa y efecto,  después de señalar que previos estudios confirmaron efectos benéficos de los flavonoides como protección cardiovascular, demencia y algunos tipos de cáncer, resumió así su hallazgo: “Las bayas se asocian con un menor riesgo de contraer la enfermedad de Parkinson”.

Parece que no es mala idea agregar el poder colorido de estos frutos a nuestra lista de compras.