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La calidad y producción de la cachaza, el aguardiente más genuino de Brasil, se ha perfeccionado hasta tal punto que en los últimos años su consumo, blanca o añeja, va ganando cada vez más adeptos en todo el mundo.

Que duda cabe que cócteles tan refrescantes y populares como la caipirinha han ejercido su papel de embajador plenipotenciario de la cachaza, un destilado de jugo fermentado de la caña de azúcar con una graduación alcohólica entre los 38 y los 51 grados.
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De modo que el consumo de cachaza comienza a estar de moda también fuera de Brasil gracias, sobre todo, a su producción artesanal con alambique, cuidadas elaboraciones, con el sello de producción orgánica en algunos casos, y el envejecimiento y reposo del destilado en barricas de madera, generalmente de roble.

Buena parte de la mejor producción de cachaza se concentra en amplias zonas de Pernambuco, Minas Gerais y Santa Catarina. De aroma fino y sabor equilibrado y algo afrutado, la cachaza de máxima calidad está ya presente en los mejores restaurantes y en el mercado internacional.

Es probablemente en el estado de Minas Gerais donde se elabora la cachaza pura de mayor calidad blanca tradicional, con marcas tan respetadas como Santo Grau, que comercializa una producción limitada, destilada mediante alambique que no se añeja en madera.

O Volúpia, otra cachaza blanca tradicional, favorita de los que prefieren un aguardiente directo y “con pegada”.

Cachazas artesanas añejas muy reconocidas son las marcas Anisio Santiago, de Salinas, de aroma intenso, añejada 10 años en madera, una de las más caras en el mercado; Canarinha, con ligeras notas a pimienta en boca, (se dice que es la favorita del ex presidente brasileño Inácio Lula da Silva), o la ecológica y con cuerpo Vale Verde, elegida la mejor cachaza del mundo por la revista Playboy en 2007.
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También merece el máximo respeto la cachaza Magnífica, de perfume ahumado, excelente como digestivo, claro ejemplo de los mejores destilados de caña elaborados en Río de Janeiro.

Y que mejor que degustar estas exclusivas cachazas en los locales o cachacerías donde se mima y cuida el producto, como así hacen en el bar y restaurante Academia da Cachaca de Río de Janeiro, que ofrece una selección de más de medio centenar los mejores aguardientes brasileños, así como deliciosas caipirinhas.

O Carvalheira, marca de un popular aguardiente que ha abierto una original cachacería en el interior de una fábrica de cachaza en Pernambuco.