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De carácter pausado, sonriente y trabajadora incansable, Alta Gracia Valverde diseña y confecciona trajes regionales mexicanos para ballets y grupos folclóricos desde hace más de 30 años. Toda la pasión y el amor que lleva dentro por México, su tierra natal, se muestran en el colorido resultado de su obra.

Un ballet o grupo de danza regional no tendría esa vistosidad y glamour sin un vestuario apropiado. Es más, muchas de las coreografías no tendrían razón de existir sin la vestimenta que representa a una región, pueblo o país. El folclor mexicano es especialmente rico y variado, desde las influencias aztecas hasta las europeas. Por ello, la mano mágica de Valverde, da vida multicolor a cualquier representación.

Alta Gracia Valverde nació en el pueblo de Ataclán en el estado de Hidalgo (México) y de jovencita estudió corte y confección, aunque nunca ejerció su profesión. A sus veintiún años emigró a Estados Unidos estableciéndose en Dallas. Cuando su hija tuvo los seis años, la llevó a tomar clases de baile al Ballet Folklórico de Anita N. Martínez para que la niña conservase sus raíces mexicanas.

Allí empezó a ayudar como voluntaria en la preparación de los vestuarios del ballet para las frecuentes representaciones. Así continuó durante nueve años hasta hacerse cargo completamente del diseño y confección de todos los trajes requeridos por el ballet. Son ya treinta y dos años de servicio continuo a Anita A. Martínez en los que sería difícil de determinar cuántos trajes ha confeccionado y cuantos miles de espectadores se habrán deleitado con el ballet y su espectacular vestuario.

El trabajo no es siempre continuo, pues aunque el ballet se mantiene ocupado, la renovación del vestuario es muy costosa y prácticamente se limita a la creación de los trajes para cada nuevo número, pero cuando eso ocurre, hay que hacer trajes para 18 a 24 bailarines.
 
Algunos de ellos son especialmente laboriosos, como el vestido femenino veracruzano, que es una verdadera joya, hecho a base de encajes. En él se percibe cierta influencia española, mezclada con características costeñas. Los volantes que lo adornan asemejan al vaivén de las olas marinas. Este vestido se adorna con delantal, pañoleta, moños, peineta y tocado de flores. Según Alta Gracia Valverde, un vestido de estas características puede tardarse hasta 40 horas en confeccionarse.

A sus 66 años, la pasión por todo lo que hace se mantiene indeleble como el primer día que cogió la aguja como voluntaria. Y lo mismo que hizo con su hija ahora lo hace con sus seis nietas, tratando de que ese amor por su tierra natal y sus costumbres perdure en el tiempo. Imaginamos que esas seis nietecitas lucirán preciosas con los trajes confeccionados por la abuela para debutar en el ballet.