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“¿Conoce los modelos holandeses de anamorfosis que llevó Edward James a Xilitla (San Luis Potosí -México) en la década de los cincuenta?”, pregunté al archivista. “Las anamorfosis fueron muy populares en la Europa del siglo XVIII, y son básicamente estructuras tridimensionales sin forma a menos que sean observados desde un ángulo determinado. Estas piezas deberían estar en un museo sobre la magia como éste”. Después de pensarlo un momento, el colaborador del mago me respondió con una sonrisa: “Mejor no le vayas a decir a David nada al respecto, de lo contrario seguramente querrá adquirirlos y por ahora ya estamos muy ocupados catalogando todas las piezas que tenemos”.

De momento, el museo sólo realiza visitas privadas de grupo pero se tiene planeado que la colección se abra algún día al público en general. Estoy seguro que con una museografía cuidadosamente seleccionada, miles de personas podrán admirar y disfrutar de este proyecto y al igual que todos los espectáculos de Copperfield, el lugar sobrepasa cualquier expectativa que se pueda tener al respecto.
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> Las Islas de la Bahía Copperfield en Las Bahamas
Y hablando de la superación de expectativas, el mago más famoso del mundo ha creado un paraíso en Las Bahamas con la adquisición de 11 islas privadas. Bajo el nombre original de “Musha Cay”, arenas blancas y aguas color turquesa barnizan más de 40 playas ubicadas en la cruz que se forma cuando se traza una línea geográfica imaginaria iniciando, por un lado, en los bloques monumentales de Stone Henge (Inglaterra) hasta las estatuas gigantescas en la Isla de Pascua (Chile) así como por la línea que va de la Pirámide del Sol en Teotihuacán (México) hasta el Valle de los Reyes en Egipto, por el otro.

Muchos astronautas aseguran que este lugar es el más bello del planeta, y ha sido cuidadosamente adornado por Copperfield con piezas adquiridas durante sus viajes, así como mediante la recreación de ambientes arquitectónicos exóticos de los continentes más alejados: poblados balineses, chozas africanas y bungalows tahitianos embellecen la mayoría de los rincones de las islas.

Para llegar a este destino hay que volar 90 minutos desde la ciudad de Miami hasta el aeropuerto de Georgetown en la isla de Gran Exuma (Bahamas). De allí se toma un avión privado hasta Musha Cay, o bien se viaja en barco durante 45 minutos. El lugar contiene 12 dormitorios que albergan un máximo de 24 personas. Las comidas se preparan de acuerdo con las preferencias de los visitantes, además de que hay una cava acondicionada con más de 500 botellas de vino.

Aparte de todas las actividades de playa, incluyendo buceo, esquí acuático, surf, y canotaje, la magia también tiene un lugar preponderante: el cine “Dave´s Drive Inn” consiste en un escenario sobre la playa donde aparece una pantalla gigante en la que se proyectan tus películas favoritas a la par de disfrutar palomitas de maíz recién salidas del horno. Para visitar Musha Cay hay que cubrir una cuota de $37.500 dólares por noche, doce personas incluidas, y reservar con mucha anticipación.