Conciertos de jazz en las afueras del Museo de Arte de Dallas
Holger Leue/Alamy
Deep Ellum es conocido por sus bares y su espíritu musical y una de sus esquinas es precisamente la escogida por Calais. Sus creaciones llevan el nombre de las calles del vecindario y el aprendizaje que recibirá de este ex ingeniero en sistemas, son incomparables. El complemento perfecto para ese buen vino puede ser una excelente pizza de Cane Rosso a un par de cuadras, para después continuar al Fair Park, lugar donde se lleva a cabo la Feria Estatal de Texas y sede de otro buen número de museos.

La ciudad cuenta con variados microcosmos y para ejemplo basta citar el distrito de Lakewood, hogar de Times Ten Cellars con su bello edificio en la antigua oficina de correos del barrio. El elegante salón de cata con espectaculares espacios y relajado ambiente ofrece vinos de California y de su viñedo en Alpine, Texas. A unas calles encontrará The Balcony Club por si le apetece escuchar algo de jazz y tal vez prepararse para una excelente cena en The Grape que cuenta con un estilizado menú que no puede perderse.

Otro “efecto secundario” de la ruta del vino en Dallas es la Universidad Metodista del Sur, sede de la Biblioteca Presidencial George W. Bush y el Museo Meadows, este último con una gran colección de arte español.

La ciudad cuenta con lugares sensacionales para mezclar un buen vino con una deliciosa comida como Café Madrid o Sangría, pero hay un rincón que le hará instalarse como si estuviera en la sala de su casa con su mejor amigo de la infancia; lo va a encontrar en la calle de Henderson y su nombre es Veritas.

Los hermanos y abogados Anderson hicieron sus sueños realidad en su propio “pub de vinos” con una excelente carta de caldos internacionales y texanos en un ambiente casual-chic. El barrio es de lo más “in” en la ciudad. Sobre la misma calle se encuentra The Porch y tras una probadita de sus brisket sliders (hamburguesitas de carne de barbacoa deshebrada), ya nada será igual.

Uptown es la capital de la noche en Dallas, su McKinney Avenue, está llena de restaurantes, bares, clubes nocturnos, famosos hoteles y hasta un tranvía gratuito que la recorre de extremo a extremo. Cork Wine Bar con una forma muy peculiar de cata electrónica y Two Corks and a Bottle una bodega que personaliza vinos son dos buenas paradas en este tramo de la visita.

El Museo Perot es la nueva adición a Victory Park, otro tesoro inesperado en la ciudad, centro de reunión de los locales y rodeado por edificios cuyas fachadas son pantallas gigantes. El hogar del W Hotel, el famoso Ghostbar, el House of Blues y hasta el Hard Rock Café, alberga también al Club Havana porque para muchos, no hay buen vino sin un buen puro.

Curiosamente cerca del otro aeropuerto de Dallas, Lovefield lo espera Fuqua Winery. Sus enólogos especializados crean los vinos más exigentes para paladares rigurosos. Fuqua es para el amante connoisseur y la forma perfecta para terminar una visita guiada por el elixir de Baco en esta moderna ciudad.

The Bishop Art District. Hogar de restaurantes orgánicos y boutiques especializadas en plena ebullición, vale la pena el viaje. Además Bishop Arts Winery ya está dando de qué hablar.

Trinity Groove debajo del puente Margaret Hunt Hill es otro distrito que va a dar de qué hablar. A mediados de año abrirán Didi’s Tamales, un lugar de variedades centroamericanas de tamales que vale la pena probar. Si necesita cargar gasolina vaya a Fuel City Tacos y de paso pruebe lo que para muchos son los mejores tacos del Metroplex.