Escultura Traveling Man (El viajero) en el Deep Ellum en Dallas
DALLAS
Con su estilizada y colorida línea de rascacielos y el bello puente Margaret Hunt Hill del famoso arquitecto español Santiago Calatrava, la ciudad se cierne con la confianza de una historia que la respalda y un futuro prometedor. Y aunque a primera vista su extensión sorprenda a los visitantes, lo cierto es que en Big D, los tesoros están ahí… solo hay que descubrirlos.

La ruta del vino es el pretexto perfecto para hacerlo uniendo en cada parada vinos de calidad, vinicultores apasionados, un sinfín de delicias culinarias, arte y cultura. El único Chardonnay 100% de la ciudad es creado por el primer viñedo de la ruta: Inwood Estate Vineyards, que se encuentra en el lugar más inesperado. A lado de la interestatal 35 y detrás del Hotel Hilton Anatole, en una zona de naves industriales que parecen abandonadas, se guarda uno de los mejores secretos de Dallas. El lugar de tres metros de fachada deja mucho que desear, la única pista es la vid de Cabernet Sauvignon con la que se adorna la entrada, pero una vez adentro la cosa cambia… ¡y de qué manera!

Dan Gatlin, el fundador del viñedo, fue uno de los primeros en producir vinos en la zona y lleva 30 años perfeccionando su arte. Su viñedo ahora se erige como el más especializado en Palominos y Tempranillos (Dan inició con el tempranillo en el estado). Dan o su vinicultor de blancos, Marc Moberg, siempre está cerca de la barra de cata y su plática, además de sus exquisitos y artesanales vinos harán de su visita un evento memorable. Que le cuenten la historia del Magellan y La Magdalena así disfrutará de dos de sus mejores tintos y de sus relatos.

Justo en el centro de la ciudad y de paso al siguiente viñedo se encuentra el distrito cultural. La calle está repleta de joyas arquitectónicas y colecciones de arte: el Museo de Arte de Dallas, el Centro Escultural Nasher, la colección Crow de Arte Asiático, el Centro Sinfónico Morton Meyerson y la Casa de la Ópera Winspear que engalana el área con su cúpula color carmín. Completan el recorrido el Centro de Artes Escénicas y el recién estrenado Teatro de la Ciudad.

En esa zona también se encuentra el tradicional Hotel Fairmont y su restaurante Pyramid con el sommelier Hunter Hammett, que ha pasado por otras joyas gastronómicas de Dallas como La Mansión en Turtle Creek y el Fearing´s (uno de los mejores restaurantes del mundo) en el Ritz-Carlton. Si quiere hacer una cata única acompañada de un maridaje de proporciones épicas, aquí tiene varias opciones.

En el downtown encontrará el lugar donde el abogado John Neely Bryan, fundó en 1841 la ciudad de Dallas, y donde podrá disfrutar del “Old Red”, el Museo de la Corte (un impresionante edificio rojo que no pasa desapercibido) y la plaza Dealey con su Museo del Sexto Piso que honra el legado de John F. Kennedy. Si continúa por la calle Commerce que justo cruza la plaza, encontrará la zona conocida como Deep Ellum en donde hay otro tesoro por descubrir: Calais Winery. El vitivinicultor francés, Benjamín Calais, habla con pasión contagiosa sobre el potencial de sus vinos y el esfuerzo que pone en cada una de sus cosechas al tiempo que su Merlot o su Tempranillo coquetean con los sentidos del visitante.