• Image about Cuidando del cuerpo y el alma
Imagen cortesía © Juan Pensado

Los Paradores de Turismo es una sociedad anónima de capital público iniciada, en 1928 durante el reinado de Alfonso XIII en España. Fue una solución idónea para el dilema de qué hacer con tantos palacios, castillos y monasterios —muchos de ellos en estado de deterioro—, pero que representan un legado cultural muy rico.

Cada parador, además de ser un maravilloso trozo de la historia de España, ha cobrado nueva vida alojando a turistas que viven una experiencia única al hospedarse en ellos.

Uno de los más destacados es el Hostal dos Reis Católicos en el casco antiguo de la ciudad de Santiago de Compostela. El hostal es una mezcla de historia, arte e impresionante arquitectura. El hostal está ubicado en la emblemática Plaza do Obradoiro, donde también se pueden apreciar la Catedral de Santiago, el Ayuntamiento y el Colegio de San Xerome.

Institución caritativa

Su impresionante historia comenzó su larga trayectoria en 1499 cuando la Reina Isabel y el Rey Fernando respondieron a la necesidad de tener un Hospital Real para albergar a los numerosos peregrinos que se dirigían a Santiago. En esos difíciles y sangrientos tiempos era necesario cuidar tanto de sus cuerpos como sus almas.

El hostal gozaba de jurisdicción propia y en él no podían ejercer su poder ni el Ejército, ni el Arzobispado, ni siquiera un juez. Sólo el administrador del hostal mandaba en su interior y rendía cuentas, únicamente, ante los Reyes y el Papa. Los postes de piedra unidos con gruesas cadenas que aún están situados a la entrada del Hostal, delineaban esa frontera.

Se puede decir que era una ciudad en miniatura, con su propio cuerpo de sacerdotes, sanitarios, boticarios, contables y sirvientes, bajo la autoridad única de un todopoderoso administrador.

El edificio contaba con corrales, almacenes, cárcel, bodega, cuadras, huerta medicinal y un amplio conjunto de viviendas anexas donde se alojaba el personal. Además, contaba con su propia red de canales que le abasteció durante siglos del agua más pura de todo Santiago.

El hostal también asumió otras funciones, como la de hospital de pobres y la recogida y crianza de niños expósitos, todo ello en el marco de una institución religiosa manteniendo su carácter de hospital medieval hasta el siglo XVIII.