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En las cercanías de Santillana del Mar (Cantabria, España), las Cuevas de Altamira conservan extraordinarias pinturas y grabados del periodo Magdaleniense, Paleolítico Superior (entre 15 000 y 10 000 a. C.). Por esta antigüedad y, sobre todo, por su impresionante conservación, las cuevas han recibido el sobrenombre de “La Capilla Sixtina del arte rupestre”.

Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, desde 2002, a la cueva de Altamira sólo entraban muy pocas personas, que estaban vinculadas con su conservación e investigación. Esta determinación se tomó ante el progresivo y acelerado deterioro de las pinturas al estar expuestas a los miles de personas que las visitaban. A partir del 2010 se permiten las visitas de grupos reducidos y controlados.

Sin embargo, un gran proyecto, bautizado como la “neocueva” permite la misma experiencia a la vez que la conservación del tesoro de Altamira. La Neocueva es la reproducción tridimensional de la cueva de Altamira y su arte. Realizada con alta precisión y gracias a las nuevas tecnologías, permite recorrer la Altamira de época paleolítica, conocer el lugar habitado y la mejor muestra de su arte, en su contexto. Nadie se pierde los famosos Bisontes de Altamira, asombrosos por su realismo aunque también contiene pinturas policromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan otros animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.

Es una visita muy familiar ya que el moderno museo ofrece actividades para los más jóvenes, además de enseñarles la riqueza histórica que nuestros hijos deben conocer. Y el descubrimiento, estarán muy interesados en conocerlo, fue en parte debido a la curiosidad de una niña de 8 años.
En 1868 un cazador encontró la entrada al intentar liberar a su perro de unas matas. La noticia no tuvo repercusión en una zona llena de grutas. Sin embargo, Marcelino Sanz de Sautuola, acomodado terrateniente de la zona y aficionado a la paleontología, se interesó y la visitó pocos años después, encontrándole poco interés. Cuatro años más tarde, en el 1879, regresó con su hija de 8 años María Faustina de excursión y la curiosidad infantil la llevó a adentrarse y descubrir una sala con la bóveda cubierta casi enteramente por pinturas.

Las cuevas, sin embargo, sólo serán el punto de partida de nuestra excursión por Cantabria, una de las regiones más bellas de España, con paisajes naturales prístinos. La propia Santillana del Mar es un pueblo digno de verse y por supuesto, el lugar donde alojarse durante esta visita. Casas conservadas al estilo de la región, calles empedradas, restaurantes íntimos y deliciosos. Algunas de estas casas se han reconvertido en hotelitos rurales, familiares, confortables, caseros, decorados al estilo tradicional con todas las comodidades modernas y son la mejor alternativa de albergue.
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Santillana del Mar
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La capital, Santander, su playa y paseo marítimo así como el Palacio de la Magdalena, son un regalo a la vista. El Palacio ofrece visitas guiadas de gran interés. El Sardinero es el barrio playero de la ciudad.

La naturaleza llega de la mano del Parque Nacional de los Picos de Europa, localizado entre Cantabria, Asturias y León. Pequeños pueblos lo salpican con sus hotelitos rurales, sus tiendas de productos frescos locales y la posibilidad de practicar, además de senderismo, el rafting en sus torrentes de aguas claras.

Para los aficionados a las aves, en el parque habitan más de cien especies de aves, entre las que destacan el pito negro y el urogallo, y entre las grandes rapaces el buitre leonado y el águila real.
Los amantes de la historia encontrarán en esta zona, siglos de civilización en su arquitectura e iglesias y monasterios. Estos últimos ofrecen a veces alojamiento y comidas como el de Comillas, digno de una visita.

Un último consejo, dispóngase a moverse y hacer ejercicio como buenas caminatas, porque con la sabrosa gastronomía de la zona, a la que no podrá resistirse, lo va a necesitar. Todo aquí es bueno: la merluza, el rape, la lubina, sardinas, salmonetes, almejas, bonito, anchoas, entre los pescados a destacar.

La carne no le queda a la zaga ya que Cantabria es zona ganadera con ternera y buey de primera. Como casi cada región española, tiene su “plato de cuchara”, aquí el cocido montañés de alubia blanca, berza, chorizo, costilla, morcilla y tocino. Y de postre, sobaos y quesadas pasiegas, además de quesos variados dada la calidad de la leche.