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En general, solo bebemos líquidos cuando nos sentimos sedientos, pero para entonces ya es tarde. La boca seca es la última señal de deshidratación, porque no se desarrolla hasta que el cuerpo está por debajo de sus niveles óptimos de funcionamiento.

El cuerpo humano contiene 2/3 partes de su peso en agua: los huesos cuentan con un 23%, la sangre con un 83%, el cerebro con un 74% y los músculos con un75%. El agua pues, es la fuente de la vida, es necesaria para digerir y absorber vitaminas y nutrientes. Desintoxica el hígado y los riñones y lleva fuera del cuerpo las sustancias nocivas. La digestión no se efectúa sin agua y la fibra no puede efectuar su acción limpiadora sin ella, lo cual podría tener un efecto contrario y producir estreñimiento.

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Cuando el cuerpo esta deshidratado, la sangre se hace más espesa y el organismo tiene que esforzarse más para hacerla circular, y como consecuencia, el cerebro se vuelve menos activo, perdiendo concentración y el cuerpo se siente fatigado.

Deshidratación
Durante la actividad típica diaria, una persona pierde de 3 a 4 litros de fluidos al día entre el sudor, la orina, la respiración y excreción, que de una forma u otra debe reponerse con la bebida y comida. De 1 a 2 litros se van simplemente en la respiración. La más alta temperatura y altitud, así como diarreas, ejercicio y sudar incrementan la pérdida de agua.

Una forma monitorear su nivel de deshidratación es a través de la orina: orina sin color significa que el cuerpo esta hidratado; amarillenta significa que esta deshidratado en cierta forma y de color anaranjado o color intenso indica deshidratación severa.

Los efectos de la deshidratación, incluso suave, incluye la falta de coordinación, fatiga, piel seca, disminución de la cantidad de orina, membranas secas en la boca y nariz, cambios de presión arterial y falta de concentración. Estrés, dolores de cabeza, alergias, asma, presión arterial alta y muchos otros síntomas degenerativos del cuerpo pueden ser causa de lo que se llama Deshidratación Crónica Involuntaria.

¿Cuánto necesito beber?
 La cantidad de agua a ingerir va a depender básicamente del peso de la persona y de la actividad. Para una actividad normal cotidiana debemos calcular unos 3 litros por cada 100 kg de peso (aproximadamente 12 vasos de 250 ml). Si se hace ejercicio o el clima es cálido, conviene aumentar la dosis.

Mucha gente bebe mucho café, té o sodas con la idea de que están ingiriendo agua, y aunque es cierto en parte, la verdad es que la cafeína que contienen actúan de diurético, lo cual la hace eliminar rápidamente, con lo que no se consigue nada desde punto de vista de hidratar el cuerpo.

¿Cuándo?
 La primera cantidad de agua, tan grande como podamos, debes ser en ayunas, algún tiempo antes que el café, que es cuando el cuerpo está lleno de toxinas y deshidratado. Eso ayuda a hacer fluir la sangre. Después reparta el resto de la cantidad durante el día teniendo en cuenta que media hora antes y después de las comidas ayuda enormemente a la digestión. Por la noche, es aconsejable beber otro buen vaso antes de acostarse.Otro factor a tener en cuenta es que cuando bebemos tanta agua hay que equilibrarlo con una adecuada proporción de sal, especialmente sal marina que tiene más minerales. Un cuarto de una cucharadita de café por litro es lo aconsejable. Puede echarlo en el agua de beber o espolvorearlo sobre las comidas, siempre que a continuación ingiera agua.