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¡Qué delicia entrar al avión, acomodarse en el asiento y sentirse totalmente aligerado de los problemas que quedaron en tierra! Bueno, eso si tenemos la suerte de tener compañeros de viaje que cumplen las reglas no escritas de comportamiento durante el vuelo. Aquí le recomendamos algunas cosas que le pueden ser de utilidad.

En el aire es necesario ser considerado. Hay cosas que simplemente no se deben hacer. Nada del otro mundo, pero ¡cómo hacen la diferencia!

Para empezar, es imprescindible sentarse en el asiento correspondiente. En caso de error, discúlpese y diríjase sin más a su lugar.

Si su asiento no está en el pasillo, trate de evitar el estarse levantando, a menos que sea estrictamente necesario, ya que incomodará a sus vecinos.

Sea razonable con el equipaje de mano no monopolizando el espacio y menos aún, dejándolo mal puesto.

Al entrar y salir de la nave, limítese a saludar y despedirse del personal de a bordo. Conversando con ellos entorpece el paso.

Trate de no insistir en entablar conversación cuando es evidente que su vecino de asiento no desea socializar.

Si viaja con niños, entreténgalos y evite que molesten a otros pasajeros o a los sobrecargos. Antes de viajar, pida consejo al pediatra, para prevenir dolores de oído o de cabeza, que suelen provocarles llanto.

Si ronca al dormir, es buena práctica tomar las previsiones necesarias para controlarlo.

Es consejable hablar en voz baja y no utilizar un lenguaje que pueda alterar a las personas a su alrededor.

Un viaje en avión exige un excelente comportamiento.