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PRINCIPIOS Y RESPONSABILIDADES
Existen tres principios básicos para implementar un criterio universalmente adecuado de asignación de emisiones y para establecer responsabilidades y así generar políticas orientadas a la menor contaminación del planeta:

Responsabilidad del productor: Implementado por el Protocolo de Kioto. Consiste en asignar la responsabilidad por las emisiones al territorio donde se producen. El país contaminante solo tendría que abandonar las actividades más contaminantes. También puede trasladar dicha producción a otros países y luego importar los productos.

La otra cara de la moneda es que podría aumentar la contaminación mundial si el nuevo país productor posee una tecnología más contaminante o no practica las más estrictas normas para la protección del medioambiente. Además, deben sumarse a esto las emisiones del transporte internacional de dichos productos.

Responsabilidad del consumidor: Definido por Munksgaard y Pedersen de la Universidad de Copenhague, consiste en que cada país afronte la contaminación asociada con su consumo, tanto de su propia producción como de lo importado. Es decir: su responsabilidad es equivalente a la suma de emisiones del productor, más las asociadas con las importaciones, menos las incorporadas en las exportaciones.

Responsabilidad compartida entre los productores y consumidores: Compromete a las industrias, al consumidor final y a los países a reducir tanto las emisiones de producción como las de consumo.

EQUILIBRIO ENTRE EFICIENCIA Y SATISFACCIÓN
El “Principio de Responsabilidad Compartida” es el que parece más equitativo y eficaz. Es la decisión de todos y de cada uno de nosotros en conjunto para mitigar los efectos contaminantes de nuestro planeta. El Environmental Defense Fund (EDF), organización sin fines de lucro, utiliza la economía, otras ciencias y la legislación internacional para ofrecer soluciones integrales a los retos ambientales más graves. Y nos ofrece como guía Los Cinco Principios del Transporte de Mercancías Verdes. Estos principios ya experimentados por empresas como  Caterpillar lograron reducir emisiones contaminantes en toda su operación y a su vez, aumentaron sus utilidades.

De manera que si su empresa envía o recibe productos internacionales usted entiende el impacto que tienen sus decisiones sobre la logística y la responsabilidad colectiva que estas implican. Pero si sólo quiere pensar en qué cenará esta noche, pregúntese al menos: ¿Qué tan sostenible fue el viaje de lo que estoy a punto de comer?