Las cinco vocales parecen gente ansiosa de protagonismo pues se ven mucho en el idioma español por la estructura de sus palabras: consonante - vocal - consonante... ‘Vocal’ significa “propio de la voz”. Su nombre proviene del latín vox, vocis, cuya “familia” está compuesta de ‘voz’, ‘vocabulario, ‘vocear’, ‘vocinglero’, ‘invocación’, ‘equivocar’ y otros términos. ‘Abogado’ deriva de advocatus.

Casi todas las letras latinas provienen del griego. A su vez, el alfabeto griego fue una adaptación del alfabeto de los fenicios, habitantes del Mediterráneo oriental.

El alfabeto fenicio recibió varias influencias, como la egipcia. Los fenicios inventaron las letras: un signo para un sonido. Otros sistemas usaban signos para sílabas o para palabras completas, pero los fenicios simplificaron todo al máximo.

La A evoca una cabeza de toro invertida (en fenicio, alf = toro). En griego, A es alfa. La E era un signo fenicio dibujado con la línea vertical a la derecha. Se discute qué representó, si un ser humano o una reja de ventana. Los griegos la escribieron así: E (épsilon).

Los fenicios escribían la I como una F con la barra vertical a la derecha. Los griegos la simplificaron: I (iota). El punto de la i es medieval, y se lo inventó para evitar la confusión entre “iu” y “ui”. La O fenicia simplificó un jeroglífico que dibujaba un ojo. Es letra griega (ómicron = ‘o’ pequeña) y latina, y su trazo no ha cambiado.

La U es “nueva”. Apareció en el alfabeto latino en el siglo IV d. C. como una variación de la V. Durante la Edad Media se confundieron (vivere, uiuere, etc.), hasta que la Real Academia separó sus sonidos en 1726: ‘uno’, ‘vino’, etc.