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He escuchado a muchas personas presentarse así: “Soy su humilde servidor”. Obvio que es una manera de decir, “Estoy a su disposición”.

Sin embargo, al pensar sobre esas palabras más profundamente me pregunto, ¿por qué lo dicen? Y cuando lo dicen, ¿es sincero o es costumbre? ¿Por qué no mejor decir: “Estoy a sus ordenes”?

Comprendo el deseo de proyectar una imagen de humildad y servicio. Pero también considero que es más importante ser útil y dispuesto. Considero que es mejor crear una verdadera conciencia de servicio al prójimo y a la vez desarrollar una ética alrededor de esta. El proyectar una imagen de disponibilidad para luego no vivirla no es solo incongruente sino que es dañino ya que nos permite permanecer en una mentira.

El servir al prójimo no tiene nada que ver con puestos o clases socio económicas. Todos, sin excepción, estamos al servicio de alguien o de algo. Por lo tanto, vale la pena analizar a favor de cuál concepto, institución o persona realmente brindamos nuestros esfuerzos. Es decir, tomar conciencia de qué, por qué y a quién servimos.
Cabe destacar que tomar conciencia no es fácil por más sencillo que sea pues en el transcurso de nuestro día o en el desempeño de nuestro trabajo muchas cosas pueden intervenir y distraernos.

La mejor manera de aprender a servir y ser dispuesto hacia los demás es cultivar la virtud de la gratitud. El sincero agradecimiento genera un deseo de reciprocidad.
Por otra parte, reitero nuestro sincero agradecimiento con Usted por su interés y colaboración a nuestro equipo de Nexos.

¡Hasta la próxima!

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Ana Cristina Reymundo
Directora de redacción de Nexos