Una boda hoy es mucho más que ponerse un traje blanco e intercambiar anillos y promesas; la preparación de la contrayente suele ser bastante compleja.


Todo comienza con el “baño de la novia”, con depilación, exfoliación corporal, envoltura de chocolate (o de fango, fresa, o mango, entre otros). Luego sigue jacuzzi, sauna, masaje con piedras calientes y bambú, más aromaterapia, según explica la esteticista Natalia Pachón-Cárdenas.

> Perfecta para la foto
Aunque para el traje de novia el blanco sigue reinando, se combina con detalles en colores fuertes, como zapatos rojos o azules (y hasta negros), coordinados con el bouquet y la joyería.

El velo sigue en boga, pero en varios países de América Latina ha vuelto la mantilla española. Para la fiesta se la quitan y se colocan un accesorio, tipo tiara, peineta o plumas; y si es en el día, flores naturales.

El maquillaje ya no es tan suave, señala Natalia. Ahora se “porcelaniza” la piel, para que quede impecable y se subrayan los ojos en tonos oscuros. Se usan mucho las pestañas postizas permanentes, que se pegan a cada pestaña una a una. Todo perfecto para la fotografía de rigor, que ha adquirido mayor importancia por circular masivamente en las redes sociales.

> Tipos de boda
Ileanah Carazo, organizadora internacional de eventos con una experiencia de más de cien bodas al año, afirma que el protocolo de los matrimonios es ahora mucho más flexible e innovador y recoge los gustos y aficiones de los novios. Parece que la consigna es “la imaginación al poder”. Lo convencional puede ceder el paso a bodas en la playa, en granjas, jardines o bosques.

Carazo resalta el auge de las bodas temáticas. “A veces el deseo es recrear, lo más fielmente posible, un lugar admirado (Grecia, Francia, Italia, Hawai), o una época (los años 20, el Imperio Romano, la Edad Media)”.