Nevado Tres Cruces
Cortesía de Sernatur

Para los más avezados y sin problemas de adaptación a las alturas la escalada de volcanes como el Toco (5.600 m) no defraudará. Desde la cumbre asombra la vista del lado boliviano con la hermosa Laguna Blanca al este y la zona del Salar de Atacama al oeste. El silencio de las cumbres se mete en la piel. Cuando la respiración de la escalada se acompasa al culminar, el zumbido de un abejorro alcanza proporciones de tren en marcha entre los picos de nieves eternas.

Esta excursión requiere de aclimatación y algunas caminatas previas. Es recomendable para estadías de entre 5 y 7 días, sujeto a evaluación física del visitante y condiciones climáticas adecuadas.

Tras un día de descanso surge otra sorpresa: San Pedro de Atacama, pintoresco pueblo, remozado para conservar el espíritu del altiplano y repleto de hostales, tiendas, mercadillos y artesanías. Obligatoria una visita al Museo Arqueológico Padre Le Paige, que recoge fielmente la historia de la zona. Varias tranquilas terrazas en la plaza, junto a la iglesia, invitan al descanso antes de la cena y la excusión astronómica en el desierto estrellado.

Los cielos del desierto de Atacama son los mejores para observar el Universo. Su particular altura, sequedad y poca luminosidad nocturna hacen que sea un escenario privilegiado para descubrir constelaciones, estrellas, planetas y galaxias.

Dunas de Copiapo
Cortesía de Sernatur
Tierra Atacama junto con el observatorio Ahlarkapin (“Estrella Brillante” en la lengua local), ofrece esta excursión astronómica para disfrutar bajo las estrellas de la observación celeste a ojo desnudo y después visualizar los astros en uno de los telescopios privados más grandes para apreciar la majestuosidad de planetas como Marte o Saturno.

Antes de regresar a un mundo menos mágico, el broche de oro que cierra la estancia en Atacama se encuentra en Guatín/Gatchi, para lo que se precisa una caminata de dificultad media. Tras una hora de auto hacía el noroeste y otra buena media hora de quebrada a pie, nos adentramos en el Valle del Guatín donde se produce la confluencia de dos ríos: Puritama, de agua caliente y Purifica, de agua fría. Ambos ríos dan origen a un nuevo cauce, el Vilama, que facilita el ecosistema único de la quebrada de Guatín. Un terreno donde reinan los cactus gigantes llamados cardones y una variada vegetación junto a los descensos de rocas y saltos del río que hacen de la caminata  un recuerdo inolvidable. 



Información útil
  • El Altiplano corresponde a una gigantesca meseta ubicada sobre los 4.000 m de altitud. Es un ambiente de praderas atravesadas por profundas quebradas, salpicadas de blancos salares y de masas de lavas provenientes de antiguas erupciones volcánicas. El clima presenta fuertes fluctuaciones de temperatura, las lluvias son escasas y la atmósfera a esta altura es seca, transparente y luminosa.
  • Se recomienda llevar ropa para vestir a “capas” debido a las fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche. La visita a los Géiseres del Tatio exige ropa de invierno, guantes y gorro ya que la temperatura es de 2 grados bajo cero.
  • Obligatorio gorra, anteojos de sol, loción protectora, loción humectante, protector labial y gotas para los ojos a las personas sensibles ya que se resecan notablemente en este clima. Nunca, nunca, hay que salir a ningún lado sin la consabida botella de agua a cuestas.

 



www.almaobservatory.org/es
www.tierraatacama.com
www.sanpedroatacama.com
www3.ucn.cl/museo
www.tradicionesdeatacama.cl