Giovanni De Sandre
Se acercaba la navidad de 1994. Ese año marcó su vida para siempre: Andrea Bocelli fue invitado a cantar Adeste Fideles en la Iglesia de San Pedro ante el Papa Juan Pablo II. El tenor dejaba así el circuito de los piano bar.

Fue el Festival de San Remo, el escenario que propulsó a Bocelli a la fama. Allí interpretó el Miserere. Al año siguiente volvió al certamen con el tema Con te partiró, con el que obtuvo un doble disco de platino. Ese mismo año el tenor cantó ante 500.000 personas y millones de telespectadores el éxito Let it Be.

Con te Partirò fue el tema que poco después interpretó con Sarah Brightman. Durante 14 semanas consecutivas ocupó el primer lugar en Alemania. Time to Say Goodbye, la versión en inglés, se convirtió en récord de ventas en muchos países. Ambos álbumes ganaron premios en toda Europa.

Luego llegaron las propuestas para interpretar óperas líricas deseo que Bocelli tenía desde pequeño. Publica el CD, Sogno, un álbum tan esperado que en poco tiempo alcanza el primer puesto en el ranking de Europa y el cuarto lugar en los Estados Unidos.

Su primer sencillo lo llevó a conquistar de nuevo al mundo con Canto della Terra (Canto de la Tierra). Era el momento de su carrera en que su voz era requerida en todos los escenarios. Cantó con Celine Dion The Prayer, y ella comentó: “Si Dios tuviera voz sería como la de Andrea Bocelli”.

Más tarde vendría la realización de otro anhelo: publica su álbum Sacred Arias en el que incluye a Caccini, Rossini, Schubert, Bach, Mozart, Verdi, Händel, entre otros grandes compositores. En 2001, el artista italiano protagoniza una serie de conciertos y se convierte en el primer cantante que realiza un magno evento frente a la Estatua de la Libertad en Nueva York.

Como Puccini y Mascagni, Andrea Bocelli nació en la Toscana, entre los viñedos de la campiña de Pisa. Confiesa que no tiene ópera favorita, “tengo muchas preferidas... las arias me encantan y son numerosas. Es imposible para mí elegir una porque esto depende del momento y de mi estado de ánimo. Puedo decir que cuando interpreté el papel de Cavaradossi en Tosca, una de mis óperas favoritas, realmente me identifiqué con la personalidad de ese hombre, amante, ciudadano, consciente de los acontecimientos políticos de su tiempo”.

El tenor se inspira en su entorno. La Toscana es su elemento fundamental: “Me encanta el sol, el mar y el campo. Cuando estoy en casa tengo el mar a pocos metros de distancia, la zona rural a pocos kilómetros y el sol viene a visitarme casi todos los días. ¿Qué más podría pedir?”.

Andrea Bocelli está siempre en permanente actividad. Sin titubear, este hombre de sonrisa fácil, señala que le encanta la comida italiana “especialmente la pasta. He estado en excelentes restaurantes en todo el mundo pero mis platos favoritos siguen siendo siempre los de mi casa”. Para él “la vida es un don que se debe vivir de esta manera, momento a momento”. Y destaca que “para alguien sometido a las exigencias de una carrera como la mía, esos momentos vividos en casa con la familia tienen una importancia especial. Esos breves momentos se viven intensamente cuando la puerta está cerrada al resto del mundo”. Ahí puede ser él mismo.

Él ha cantado en diversos idiomas para todo tipo de audiencias. Sobre su voz indica que tiene “una hermosa voz pero que en cierto modo, como una mujer hermosa, cambia en el tiempo: todas las edades, como sabemos, tienen su propia fascinación y sus recompensas”.