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Alinari/Getty ImagesEs la voz que cautiva y triunfa tanto en el mundo clásico como en el pop de la música. Nacido en la campiña toscana en Italia, el tenor Andrea Bocelli está en lo que parece ser la mejor etapa de su vida. Con más de 75 millones de discos vedindidos hasta el momento, Bocelli no descansa y se ha comprometido en una nueva gira mundial.

Radicado en Forte Dei Marmi (Italia) junto a su novia y manager Verónica Berti, y su hija Virgina, nacida el año pasado. “Un nombre etrusco”, dijo orgulloso. Con su primera esposa, Enrica, tuvo dos hijos: Amos, de 17 años y Matteo de 14, quienes también viven cerca de él.

El tenor es un conocido humanista. Junto con los científicos de la prestigiosa universidad MIT, la fundación que lleva su nombre (ABF), creada el año pasado, lanzó el proyecto “quinto sentido” donde un equipo multidisciplinario de científicos trabaja en desarrollar tecnologías de vanguardia para ayudar a las personas no videntes a reintegrarse al mundo laboral y social.

Además pretende auxiliar a los más necesitados “ayudar a los demás seres humanos es un privilegio que cada uno de nosotros debe utilizar con moderación y modestia, de acuerdo a sus propias posibilidades. La experiencia me enseñó que si compartimos la generosidad, la felicidad y la bondad que hay en cada uno de nosotros, se multiplicarán”, señaló.

El artista de 53 años ha grabado ocho óperas completas (Andrea Chénier, Carmen, La Bohème, Il Trovatore, Cavalleria Rusticana, Pagliacci, Werther y Tosca), además de discos con canciones clásicas y de música pop. Y ha actuado con las máximas figuras de la lírica. “La ópera tiene un público muy variado. Lo que yo intento es agarrar a las personas de la mano y llevarlas a la ópera”, comentó. Hombre profundamente creyente indicó que “la música sacra sigue llegando a la gente”.

Desde muy pequeño Andrea soñaba con cantar ópera escuchando a sus más grandes ídolos: tenores como Enrico Caruso, Mario del Mónaco, Luciano Pavarotti y muy especialmente a su maestro Franco Corelli.

Ya a los seis años comenzó a estudiar piano y luego siguió practicando la flauta y saxofón. Debido al glaucoma congénito y un accidente de fútbol perdió la vista a los 12 años. Decidido a no dejar que la desgracia destruyera su carrera, siguió adelante con gran fuerza de voluntad, que ya poseía a esa edad. Ya inscrito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pisa, en ningún momento dejó de lado su verdadera pasión y compatibilizó sus clases de leyes con las clases de canto.